Informe de la situación XVI

enero 25, 2017 at 4:31 am (Uno que juega)

Como toda persona que ostenta cierto poder jerárquico, o que está convencida de tenerlo, nuestro Director del blog nos exigió un informe que nunca leerá, o que leerá y no entenderá, o que entenderá y le importará un comino. El motivo, dice, es para hacer un paneo del panorama laboral con el que cuenta después de unas largas y concedidas vacaciones. Cabe informar que lo de vacaciones es un eufemismo para retratar las pocas ganas y la mucha justicia de nuestros colaboradores al negarse a colaborar viendo atrasadas sus remuneraciones. Siguiendo en plan de “sinceramiento” que tan de moda está en nuestros tiempos, conviene aclarar que es un atraso que nos acompaña desde los principios de este blog, de no ser por algunas esporádicas compensaciones como las remeras que sobraron del fallido emprendimiento textil, tal vez por negarse nuestro Director a contratar niños en situación precaria o mano de obra extranjera y esclava, que es lo que hace que un negocio de indumentaria funcione.

ojoLe preocupa a S.R., nuestro emérito Director, la falta de constancia de nuestros colaboradores. No tanto del detective Humberto Gauna, cuyas “tareas humanitarias” en el nordeste de la provincia salteña le impiden esta hazaña. El entrecomillado es nuestro y tiene que ver con que cada vez que nos llega alguna información del mencionado personaje aparece tomando vino y tocando la guitarra junto al curita Elías y el cantautor Errolan, siendo la envidia de Manu Chao, pero nada nos dice, ninguna de esas informaciones, de su contribución a las etnias minoritarias; Gauna hacía mucho que no colaboraba con nosotros.

Como hace mucho también que no lo hace nuestro Licenciado Nolrad Leira. Su último aporte data del 15 de octubre de 2015. Al ser consultado por su desidia, para la elaboración de este informe, nos contestó que “por él, nos fuéramos bien al cuerno”. Nunca deja de sorprendernos su lograda erudición. Al enterarse de la respuesta, nuestro director comentó que no se puede confiar en los académicos. Sin embargo, su última colaboración es bastante posterior al Informe XV, que es el inmediato anterior a este que se escribe y se lee. No decimos con esto que haya sido el último Informe solicitado, pero sí el último concretado.

Teme, más que nada, nuestro Director por la falta de voluntad de nuestros más asiduos colaboradores: el Chango Vergara, Sebastián Irtzuberea y Uno que suscribe. Y más que nada por los primeros, porque Uno, mal que mal, siempre está. Es dable notar que quien venía contribuyendo con mayor frecuencia era Vergara, aunque con unos textitos demasiado radicales para mi gusto, según palabras de nuestro Director. Ninguno cree que las opiniones de nuestro Director pudieran importarle un bledo a Vergara; optamos por ni siquiera consultarlo.

Pero Irtzuberea… Y no es que el trabajo no le deje tiempo… Cualquiera sabe que se dejó de comer las uñas para poder rascarse a dos manos. Lo llamamos. Se encontraba preocupado por una circunstancia que lo envolvió un domingo por la tarde cuando salía del trabajo. Según él, decidió incursionar por un callejón por el que nunca había transitado; no a esa altura, por lo menos. Le causó asombro encontrarse con varios rodados a contramano. Más bien, a él le parecían a contramano, porque todos los autos estacionados apuntaban sus faroles en dirección contraria. Así a lo largo del corredor, siendo que al llegar al tramo del callejón que él conocía pudo corroborar que, en efecto, todos esos vehículos habían circulado en dirección contraria. Y cuando decía “todos”, decía una cantidad ingente, siendo que en ningún momento de su travesía vio un transporte circulando acorde a lo pactado. Pero que lo impactante de la circunstancia era que lo irregular normalizado le recordó el tema principal de su novela más celebrada (novela, aclaremos, que aún no fue publicada, y que tal vez por eso sea tan celebrada). Y que ese hecho singular fue lo que, en realidad, lo impulsó a empezarla. También confesó que desde ese domingo hasta ahora habían pasado más de cinco meses y que había avanzado casi una página. Y lamentó no estar al cien por cien para contribuir con este blog, pero que la experiencia con su celebrada novela (inédita e inescrita) no sólo le probó el cansancio propio del tiempo transcurrido, sino que lo obligó a admitir que su problema vital era la falta de método. Pero que ahora que lo pensaba bien, no era una falta de método sino, más bien, una mutabilidad del mismo, que él poseía un método pero que se veía obligado a reinventarlo a cada rato, haciendo que no llegara nunca a implementarlo del todo ni a terminar de comprenderlo. Y que por eso no sólo no podía terminar su celebrada novela sino que ni siquiera podía empezarla.

Alguno podría pensar que más le conviene a nuestro Director temer por este colaborador, en particular (o por Uno, que nunca falla), que por Otro, en general, pero Ninguno cree que nuestro Director tema por Nadie en particular. El tema es que esta conversación se filtró y llegó a oídos de nuestro Director, cosa que está muy de moda en estos tiempos, siendo que la escucha de conversaciones ajenas y privadas no sólo es inmoral e indiscreto sino que en ciertos niveles resulta ilegal, le pese o no a este país y a otros de igual o mayor envergadura. Inmediatamente buscó asesoramiento jurídico para indagar si la autocomplacencia era motivo de baja laboral, y que en caso contrario tomaría las medidas convenientes aunque tuviera que aplicarlas contra uno de sus colaboradores y contra uno de sus amigos más dilectos. Nadie duda que su amenaza pueda ser real: la amenaza es real en su condición, existe como amenaza. La llevada a cabo, la concreción de la amenaza real pertenece al campo de la ficción, y seguirá allí hasta su concreción, que será cuando pase indefectiblemente al campo de lo real, de lo que terminó por suceder… ¡Vamos… Que Irtzuberea no tendrá que asistir a ningún juzgado a menos que algún amigo imputado y procesado sentimental y patrimonialmente se lo pida!writer

Pero ni al Director ni a Nadie se le ocurre pensar que los antes mencionados son la columna de este blog, porque también está Uno, y hay Alguien que trajo Alguno, y Otro que siempre se suma, y Tal que ayuda a Cual, y Aquel que cuenta una anécdota, y Ninguno se calla… y Quién se queja. (*)

(*) El presente Informe fue redactado menos por la tendencia a la alcahuetería y por la obediencia debida que por las ganas de Uno de volver a reencontrarse con la escritura y con algo de sí mismo.

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¿Qué ves en estos dibujos? (Test)

octubre 27, 2016 at 1:54 am (Uno que juega)

looneyAdivina adivinador: ¿Quién es, cuál es el personaje que es tan desafiante, fatuo, pedante, megalómano, y sostiene su entidad, su ser gracias a una concatenación de engaños como el Conejo Bugs; portador de una arrogancia proporcional a su ignorancia y capaz de los planes más desopilantes y, por ende, tendientes al fracaso como el Pato Lucas; que muestra predilección por la colonia aunque eso implique la destrucción de lo conquistado o de lo que quiere conquistar, como Marvin el Marciano; con las ínfulas y la creencia de que todo el mundo lo ama, y serias muestras de complicaciones a la hora de contenerse, como Pepe el Zorrino; que posee la capacidad discursiva del Chanchito Porky; y que es difícil (por ahora) de pillar, de apresar, aunque todos saben de dónde viene, a dónde va, y más de uno quisiera echarle el guante y acogotarlo, como el Correcaminos, porque tal vez sea el bandido con el “ego más grande al norte, al sur, al este y al oeste de Pecos” como Sam Bigotes? ¡Ah!, y es más malcriado que Peppa Pig.

Si usted pensó en Donald Trump, no estuvo del todo lejos, pero no es la respuesta correcta. No la daré ahora tampoco, aunque no encierre mucho misterio ni desafío. Comentaré a continuación un episodio personal que seguramente los acercará a la respuesta, o al menos a la lógica y coherencia que sigue la misma con respecto a la adivinanza.

Me crié con estos personajes animados, con éstos y con muchos más: no sólo hacía caso a la Warner, también a Disney, y si bien el Ratón Mickey siempre me cayó pesado, igual veía sus dibujos. Pero lo que me extrañó, con el tiempo (porque de niño nunca me percaté, primero por mi ignorancia del inglés, por tanto de los nombres originales, y segundo porque ¿a qué niño en su sano juicio le interesan las pelotudeces que un grande cree observaciones ocurrentes?), lo que me extrañó, o me hizo cuestionarme fue la cantidad de personajes cuyas iniciales coincidían, es decir que la primera letra del nombre era la misma que la del apellido o del animal caracterizado. Así, los antes mencionados en la adivinanza correspondían a Bugs Bunny, Daffy Duck, Haredevil Hare, Pepe le Pew, Porky Pig, Road Runner; Sam Bigotes confirma la regla. No es la única excepción, por supuesto, pero también ocurre con Disney: Mickey y Minnie Mouse, Donald y Daisy Duck; y con Hanna-Barbera: Penélope Pitstop, Huckleberry Hound, Frederick Flintstone o los Dalton (Dinky, Dirty, Dastardly), los de las Olimpiadas de la Risa, no los de la historieta belga (aunque en ésta aparezca Lucky Luke); diversos personajes de Marvel (Bruce Banner, Peter Parker) y otras caricaturas: Pink Panther, Brigitte Bardot, Pete Postlethwaite.pete

Nunca supe a qué se debía este hecho. Supuse que era un truco mnemotécnico, pero viniendo de Disney sospechaba que había algo más oscuro y oculto. Pensé que pronunciadas como siglas podría significar algo: B.B. suena como el imperativo de vivir: “viví”, pero en inglés es el imperativo de “ser” (Be, Be), o la onomatopeya del Correcaminos; P.P. es la manera infantil o pudorosa de denominar a la orina, pero eran y siguen siendo conjeturas muy agarradas de los pelos. De todas maneras, el daño ya está hecho. Además, si siguiera por este camino, nos estaríamos desviando del tema. Aunque me voy a permitir una última disgregación: además de NN (ya sean usadas como Ningún Nombre o No Name, para referirse al decreto Nacht und Nebel o a los desaparecidos por crímenes de Estado en América) y de AA (Alcohólicos Anónimos), el ávido y curioso lector podrá ver en el cuadro de la Figura 1 otras iniciales repetidas que no le hicieron ningún bien a ninguna sociedad (al igual que Mickey Mouse, y el personaje en cuestión).

Fig. 1 Iniciales repetidas que hicieron, hacen y harán mucho daño a la sociedad.

Fig. 1 Iniciales repetidas que hicieron, hacen y harán mucho daño a la sociedad.

Ahora que lo pienso, veo que no tiene mucho sentido seguir, porque no voy a nombrar al personaje, no voy a tipear la respuesta (aunque es probable que el ávido y lúcido lector ya halla dado con ella -con la respuesta- y con él -el personaje). Daré, sí, una última pista (una más): tanto su corrección como su política coinciden con una característica esencial de su persona, de esta caricatura: están completamente dibujadas.

Sólo nos queda despedirnos:macri

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Hay un nuevo villano en la ciudad (adivinanza)

enero 16, 2016 at 6:22 pm (Uno que juega)

“Tanta diversión es un crimen” Señor Nelson. Los Minions

Adivina adivinador:

Estoy con un estúpido 1Estoy con un estúpidoAdivine quiénes son esos seres que ya existían en el planeta antes que nosotros, producto de la evolución de organismos unineuronales… perdón: unicelulares que, si bien son diferentes, tienen el mismo objetivo: servir al amo más despreciable que encuentren. Hacer feliz a su amo es la razón de la existencia de la tribu. La búsqueda de un jefe los puso en los momentos más históricos de la civilización. El oscurantismo fue una de sus épocas preferidas. Su jefe acostumbraba a festejar toda la noche y dormir todo el día. Pasaban de un jefe malvado a otro, porque sin amo no tienen propósito, se deprimen y lloran. Durante un tiempo estuvieron sin un amo y fueron soberanos de la vida y la comunidad que formaron. Pero vivían encerrados. Un día, uno de ellos tuvo un plan; salir de la cueva e ir al exterior en busca de un nuevo amo; se llamaba Kevin.

Los distingue el color amarillo, tienen predilección por las bananas (constantemente dan muestras de que serían harto felices en un país bananero) y los uniformes azules. Les causan mucha gracia los golpes y padecimientos del otro. Hablan un idioma ininteligible y sin sentido. Su incapacidad para formar una oración los desprovee de argumentos y carecen por completo de discurso. A veces no se entienden ni entre ellos, pero parecen tan felices… juntos, unidos.

Respuesta:

minions(Minion: La palabra proviene del francés mignon, que significa ‘siervo leal’. En este sentido, un minion es el tipo de persona que vive para servir a su amo, y cuyo grado de entrega llega a ser tal que puede convertirse en esbirro o secuaz de las fechorías de su amo.)

“Las criaturas pequeñas y raras necesitan su fuerza” Señora Nelson. Los Minions

 

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El juego de las diferencias

septiembre 20, 2013 at 11:50 pm (Uno que juega)

diferencias

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Informe de la situación XIV

septiembre 6, 2012 at 6:30 pm (Diario ínfimo (Sebastián Irtzuberea), Diarios de Motoneta (el Chango Vergara), Humberto Gauna, detective, Uno que juega)

Todo empezó cuando Alguno dejó correr el comentario de que sobre el escritorio de S.R., el infatigable Director de El Otro Seba Weblog, se encontraban, medianamente desparramados, los telegramas de despido que correspondían a cada uno de los colaboradores de este medio; al parecer, la impaciencia le había hecho obrar de esta extrema manera. Nadie supo si el rumor que Alguno dejó correr libremente era cierto o no, pero el rumor les llegó a todos, y a Ninguno pareció preocuparle; el chisme comenzó a rodar la primera semana de agosto, y recién ahora, casi finalizando la primera semana de septiembre, llegaron a estas oficinas algunos escritos de sendos autores; claro que no para ser publicados, pues estos escritos sólo albergan las pálidas excusas que los mismos esgrimieron para disculpar su falta de compromiso y responsabilidad para con esta editorial.

Por ejemplo, el Chango Vergara se justificó diciendo que el calabozo de Xinzo de Limia (que en realidad no era un calabozo establecido como tal, sino que era un reducto que en ese momento cumplía esa función, lo que hace más tenebrosa la situación de Vergara), donde estuvo morando casi todo el mes, no tenía conexión a Internet, y que de haber tenido, también le hubiera sido difícil, puesto que estaba ahí metido por decir lo que pensaba o le venía en gana, pero que alguna gente, en especial la que defiende los valores de los ricos, tiene medios bastante convincentes como para que a Cualquiera se le vayan las ganas de decir. En la carta también refería que no sabía cómo había ido a parar a un “calabozo” de algún lugar de Galicia, puesto que la noche antes de que lo dejaran inconciente estaba en Portugal, que es donde vuelve a estar ahora, en el momento que escribe, gracias a un tipo que conoció en Leça do Balio, y que lo ayudó a escapar y a cruzar nuevamente la frontera; no quiso detallar más donde se alojaba.

Irtzuberea, en cambio, se muestra, tal vez, algo más arrogante y comienza su excusa con un «Después de mis merecidas vacaciones…». Inmediatamente aprovecha un espacio de casi tres carillas en contar las veleidades de su viaje que a Nadie interesan; otra carilla y media en quejarse de cómo encontró su casa al llegar, que la había dejado al cuidado de un amigo, pero que el error fue dejar a su amigo sin cuidado; más que quejas, los berrinches de Irtzuberea se asemejan a un tratado de botánica que el mismo autor, seguramente, titularía: «Aunque parezca imposible, se puede dejar morir un cactus». Ya en la sexta carilla, Irtzuberea le pide al Director que no se caliente, que no era para tanto, que en cualquier momento se pone a laburar de nuevo y manda un “escritito”, pero que antes debe consultar con la medicina debido a una protuberancia que le salió en el abdomen. Cualquiera sabe que Irtzuberea no visitará ningún hospital ni verá a ningún médico porque no hace falta ser un titulado para deducir que esa protuberancia le sale a cualquier persona que se pase más de veinte días chupándose con vino y empachándose a empanadas, asado, locros y otras comidas regionales. Amén que la protuberancia lleva allí desde tiempos inmemoriales, o al menos desde que el autor trabaja para este Weblog.

El descargo de Gauna comienza diciendo que ni siquiera tiene idea de porqué demonios está escribiendo puesto que él hace tiempo que se sabe despedido, además que Ninguno pone en duda que lo suyo (lo de él) no es la escritura. Nadie sabe bien qué es lo de él. Lo que sí se sabe es que anduvo por Barcelona, y que se volvió a América en barco luego de haber recuperado su Taunus modelo 79, al que cambió por un Torino del mismo año apenas pisar Argentina. ¿Y cómo se sabe esto? Pues porque esta travesía nos la comenta el mismo detective en su misiva, y porque adjunta fotos de su nueva adquisición. Alguno justificará tamaña empresa, y Otro añadirá, quizá con sarcasmo, que no era tanto el valor sentimental el que motivaba a Humberto Gauna a recuperar su Taunus.

La nueva adquisición de Humberto Gauna, Detective

Si bien nadie parece muy entusiasmado en conservar este trabajo, Ninguno se esfuerza en admitir su culpa. Por lo pronto, Uno, quien suscribe, va a conservar este empleo por haber alcahueteado a sus compañeros, que es como Cualquiera siempre conserva su trabajo. Además, ¿Alguien sabe si esos telegramas existieron o no? Tal vez Alguno sólo se hizo el gracioso, y Otro fue cómplice… Quién sabe.

Y así, de no ser por unos cuántos lectores, algunos asiduos, pero en su mayoría fruto del azar o de horas de aburrimiento en Internet, este blog hubiese permanecido totalmente inactivo durante el pasado mes. Y no fue porque nuestros colaboradores se hallaran escasos de tiempo.

A todo esto: ¿Alguien sabe algo de Errolan?

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Informe de la situación XIII

mayo 16, 2012 at 9:56 pm (Diario ínfimo (Sebastián Irtzuberea), Humberto Gauna, detective, Uno que juega)

El Comité de Asuntos Internos de El Otro Seba Weblog recibió una llamada anónima el domingo 13, a las 19.42 horas, donde se avisaba de un cuerpo hallado entre dos contenedores de basura. Inmediatamente, el Comité se conectó con uno de los colaboradores aledaño a la zona del cuerpo hallado para que éste se hiciera con algunas imágenes (el colaborador, no el cuerpo hallado, se entiende). El colaborador no opuso resistencia, y a los pocos minutos se encontraba en el lugar del hecho, mientras esperaba a que Alguno, también del Comité, se acercara al lugar para realizar las investigaciones correspondientes. Al llegar Alguno, se puso rápidamente manos a la obra y se cruzó a la gasolinera del frente a preguntarle al personal si había visto algo. Un gordito retacón tartamudeó algo y se metió raudamente en la tienda. A Alguno le pareció oír que no quería líos, pero no estaba del todo seguro. Un muchacho joven que descargaba bolsas de hielo de un camión chistó. Alguno se dio vuelta y lo encaró, pero el muchacho le hizo señas de que disimulara y que buscara una acción distinta: Alguno, poco ocurrente para estos casos, se agachó a atarse y desatarse los cordones de la zapatilla. El muchacho revoleó las cejas y se metió en el depósito del camión; desde ahí susurró que más temprano había visto a un tipo robusto, con barba, despeinado, vestido con pantalones cortos, una camiseta gris raída y alpargatas salir del 62 de la calle Legalitat; de caminar pesado y algo balanceado, llevaba sacos de basura que arrojó en diversos contenedores según las normas del reciclado. Luego se detuvo, miró hacia ambos lados de la calle, y recogió dos o tres bultos peludos de una caja que el muchacho no alcanzó a distinguir muy bien, y volvió a entrar en el edificio del 62.

Identikit del primer sospechoso

Con toda esa información, Alguno tuvo tiempo de deshacerse dos veces los cordones de cada zapatilla y volverlos a anudar. «Ahora, váyase», le rogó el muchacho, «y la próxima vez, si quiere algo, venga con sandalias romanas». A Alguno le pareció una falta de educación el tono de la demanda, pero si Uno se pone a pensar, la ocurrencia tenía gracia.

Después: Nadie vio nada. Hasta que apareció una señora con cara de haber estado hace rato en la escena, y soltó que a ella le pareció ver algo, pero que tendríamos que tener en cuenta su avanzada edad, sus cataratas y la distancia a la que se encontraba (la señora usó el plural en «tendríamos» porque, además de Alguno y del fotógrafo, Uno ya se encontraba en la escena para husmear qué era lo que pasaba, y Otro no tardaría en llegar), pero que ella había visto desde casi la esquina contraria a un hombre que se agachaba entre los contenedores, y que luego se erguía, se volvía y caminaba en dirección a ella, balanceándose pesadamente: llevaba ropa oscura, pero de verano, o por lo menos eso dedujo la señora desde la distancia, porque se contrastaba con unas extremidades blanquísimas, «aunque de cara parecía moreno», aclaró la doña, pero también le extrañó la delgadez de las piernas en contraposición de su cuerpo, que «era más bien entrado en grasas», pero que no pudo ver más porque enseguida el hombre entró en un edificio, aunque ella no se mostraba muy segura de si había ingresado a la altura del 62 o al 60, donde hay la entrada a un estacionamiento. Alguno imaginó que tal vez hubiera entrado al 62, y que tal vez lo que a la señora le parecía «moreno» era sólo la ilusión creada por una barba espesa y los pelos despeinados, y todo lo llevaría al mismo hombre que antes describiera el muchacho de los hielos, pero también pensó que la señora nunca podría haber distinguido si calzaba o no alpargatas. Y mientras Alguno lucubraba, la señora continuaba su relato, y en él alegaba que ahí nomás le había restado importancia al asunto hasta que llegó a la altura de los contenedores y vio el cuerpo como «desplomado» entre el de los residuos normales y el de lo orgánico, pero que no quiso tocarlo ni nada, «por si acaso», y afirmó que, de hecho, había sido ella la que había llamado al Comité (es notable cómo le cuesta a la gente el anonimato).

Al cuerpo, una herida le atravesaba toda la nuca, y a Alguno, una sospecha lo cruzaba con el mismo filo; le pidió a la doña que describiera ese andar pesado y oscilante que antes le había mencionado, pero ella no recordaba haberle dicho a Alguno nada de ningún andar, pero que ahora que lo decía, sí, que era «un andar así, como el de ese señor de jeans y camiseta blanca, ese que saca fotos».

Si bien Ninguno había visto a Nadie dejar el peludo cuerpo donde se encontró después, Alguno había llegado donde Ninguno quería llegar. Cualquiera es fotógrafo en este blog, pero generalmente es el que se halla más cerca de lo acontecido, el que está a menos distancia de revivirlo o retratarlo. Y resultó que en ese momento, Irtzuberea era el idóneo, más que nada por vivir a veinte metros del suceso, precisamente en el 62 de la calle en cuestión. A Alguno le resultó inevitable recordar que en la conversación mantenida con Irtzuberea al encomendarle el trabajo, él había contestado que se cambiaba e iba. Que se cambiaba e iba

Pero dejemos que Alguno siga rumiando su pose de novela negra, porque de este devaneo, a Uno sólo le quedan dos cosas: que es probable que los domingos Irtzuberea se pasee en pelotas por su casa. Y que también es probable que Gauna, nuestro detective, ande nuevamente por Barcelona; Alguien dejó correr ese rumor, pero tal vez a Nadie le importe.

Uno

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Corazón caliente

febrero 29, 2012 at 6:45 pm (Diario ínfimo (Sebastián Irtzuberea), Diarios de Motoneta (el Chango Vergara), Uno que juega)

(El día 24/02/2012, el señor Sebastián Irtzuberea recibió tres mensajes del señor Chango Vergara. El último recibido a las 20.38 horas. La siguiente es una transcripción exacta de lo que el Comité de Asuntos Internos de El Otro Seba Weblog extrajo del contestador telefónico de Irtzuberea. El atrevimiento, el allanamiento a la intimidad de uno, mejor dicho, de dos de nuestros colaboradores lleva el fin de evitar anomalías que puedan significar algún tipo de represalia por las Fuerzas de Seguridad, a las que les debemos el mayor de nuestros respetos.)

 Hola, Irtzu, ¿qué hacés? Te estuve llamando al celular, pero siempre lo tenías apagado. Era para avisarte que no iba a llegar a Barcelona este fin de semana como habíamos quedado; en Madrid se me ocurrió cambiar el vuelo e ir a Valencia a ver qué era lo que estaba pasando. De ahí te estoy hablando, pero tampoco contestás el teléfono de tu casa. Acá las cosas están fuleras, pero era de esperar con la gentuza que tiene las riendas ahora; no es que los otros manejaran mejor, pero al menos usaban menos el látigo. ¡Cuánta prepotencia, Vasquito! Cultura de garrote. Mirá que pegarle así a unos changuitos. Está bien, me dirán que los canas son unos mandados, y que obedecen órdenes y toda esa mierda que intenta justificar, pero cómo no va a haber uno, al menos un poli, que tenga un hijo con dos neuronas y se ponga a protestar. Me gustaría verle la cara a ese tipo sabiendo que quizá el próximo que reciba sea su hijo. Pero qué se van a poner a pensar en eso; la cultura del garrote es justamente para no ponerse a pensar, porque cualquiera sabe que es más fácil dar palos que argumentos. Y así, un gobierno como este toma una medida con la única excusa de porque sí, porque les da la gana, que para eso las Fuerzas están de su parte. Y menos mal que tienen las fuerzas, porque con las luces que tienen no llegarían ni al final del atardecer. Son las mismas luces que les han hecho entender que la prepotencia es el paso inmediato anterior a convertirse en una potencia, pero si seguimos esa línea de pensamiento, vemos que los que más la practican son los representantes de las post-potencias, felinos viejos, gordos y rotos que alguna vez se creyeron leones; el síndrome de Sansón… pero tarde o temprano a todos les toca la peluquería. Claro que España está haciendo bien los deberes y no está enojando a los leones viejos, porque ya ha visto lo que les pasa a los compañeritos que no se portan bien, como Grecia. Sin embargo, fijate lo que pasa con Grecia: Alemania todavía le adeuda un fajote de guita por los atropellos de la Segunda Guerra Mundial, y lejos de devolverles el dinero robado, se aventuran a darle una gran idea, una solución estupenda: endeudarse mucho más, pero además deberle favores, la vida, diríamos, a Alemania, y en cierta forma volverse su colonia. Es como si los alemanes hubieran ganado esa guerra, pero ahora tienen a Franc…

¡Mierda! Se me acabó el crédito, recién. Te decía, antes que se me cortara, que pareciera que fueran los alemanes los vencedores de la Segunda Guerra, pero que ahora tienen a Francia como aliado. Y después están los ingleses: esos siempre están metidos. Y es mejor portarse bien, porque si no te arman una revuelta como lo hicieron en tantos lados y ahora lo hacen en Siria, patrocinando a grupos sunitas y dándoles armas para que se alcen contra el régimen actual, pero después se llenan la boca hablando de la amenaza musulmana en occidente, y así se van extirpando los quistes que ellos mismos inocularon. Y se dan vuelta como una tortilla a la primera de cambio. Porque estas naciones, estas potencias, además del síndrome de Sansón también sufren el síndrome de Dalila. El asunto es: si sabés que es una perra puta, ¿para qué la dejás entrar a tu cama? Yo a veces me pregunto si tener poder no tendrá más que ver con la elección de un nombre para autodenominarte. Por ejemplo, llamarte Estados Unidos de America: eso logró que el resto de los países de América casi no existieran (además de que ellos mismos se encargaron de mantenerlos desunidos e inexistentes), incluso que no hubiera otra América, porque cuando se habla de “americano”, la ignorancia extendida en el resto del mundo se refiere al yanqui; ni siquiera existe Canadá, que es angloparlante y francófona (será por eso: su promiscuidad no les fue perdonada ni por los unos ni por los otros). Pero para petulantes, sus padres. Mirá que llamarte Gran Bretaña; ponerle un calificativo al nombre de una nación, mirá que hay que ser presuntuoso. Es como si te preguntaran de dónde sos y vos dijeras: «Soy de la Recontrapública Argentina»; o «Soy de Súper Chile, huevón»; o mejor: «de la Requetepública Bolivariana de Venezuela»… o de la República Mítica y Milenaria China, o de la República Telapongodoblada del Uruguay. Pero al parecer, la fatuidad y las ínfulas ganan las batallas. Pero ¿a quién carajo le siguen importando las guerras? ¿A qui…

Un proyecto de ley propone que las vestimentas de los seleccionados nacionales de todos los deportes incluyan esta insignia. Nos parece bárbaro y justo.

Se me volvió a cortar. Te decía que ¿quién puta quiere una guerra? Los mismos de siempre. Sin embargo resulta que los colonialistas son los argentinos. ¿Qué país puede ser potencia si educa mal a su pueblo, si les enseña una historia falsa, si les hace ver, por ejemplo, que, en este caso, la historia no se remonta más allá de 1982? (Porque eso es lo que anda diciendo el pelmazo ese de Cameron, pero no habla de quiénes habitaban la isla antes de 1833, y a quiénes sacaron por la fuerza.) La respuesta es simple: un país que prefiere que su pueblo utilice sus dos neuronas para sostener un casco, porque si se les da por pensar, pedirían respuestas, y las autoridades se verían obligadas a salir a las calles con cachiporras, no fuera a ser que la idea de un pensamiento libre y crítico se expandiera, o que ellos mismos tuvieran que esbozar algún razonamiento. ¿Cómo te vas a sentar a conversar, negociar, debatir, lo que fuera, sin argumentos? Tarde o temprano van a tener que devolver todo lo que robaron estos mierdas. Lo mismo pasa acá, en España: hay que darles una buena paliza cuando son chicos para que nunca, pero nunca más lo vuelvan a hacer, no fuera cosa que descubrieran que un adolescente cualquiera sería mucho más capaz de llevar un país adelante, que toda esta corte de zánganos y mercachifles que lo está haciendo ahora.

Me hago mucha mala sangre, Irtzu, mucha mala sangre, pero no te jodo más; aparte ya no me quedan monedas. Ya después te hablo, o me caigo por tu casa cuando ande por Barcelona. Un abrazo grande y besos a tus nenas.

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Informe de la situación XII

enero 23, 2012 at 5:59 pm (Diario ínfimo (Sebastián Irtzuberea), Diarios de Motoneta (el Chango Vergara), Humberto Gauna, detective, Uno que juega)

Alguno tuvo la ocurrencia de explicarle a nuestro susceptible Director que todos esos auspiciantes que aparecían en los post publicados en El Otro Seba Weblog no aportaban ningún rédito económico a la editorial sino que esos avisos estaban ahí como contrapartida del espacio que ellos, quienes sean que fueren, nos cedieron amablemente para que jugáramos a ser escritores, periodistas y directores. Descreemos que el shock se debiera exclusivamente a este hecho, puesto que S. R., nuestro Director, venía siendo expuesto a diversas situaciones de tensión.

Debido a que nuestro Director no es para nada una persona pública, no nos costó mantener en secreto la descompensación que sufrió hace algunas semanas, que lo llevó, primero, a la sala de terapia intensiva de un hospital, y luego, a una precaria casa situada en la falda de alguna montaña pirenaica, de la cual no tenemos datos precisos. Sin embargo, comenzamos a sospechar que algo de culpa tenemos quienes colaboramos en este blog.

Un instante antes que entraran los paramédicos en la oficina del Director, salía Irtzuberea abriendo los brazos y diciendo que no era para tanto, y que ese hombre (por el Director) se tomaba las cosas demasiado en serio. Lo que no salió diciendo Irtzuberea, pero que sin embargo sí que se escuchó en los pasillos de esta editorial, es que él le había confesado al Director que no escribía porque se sentía agotado. Entre las razones que esgrimió estaba la de que su niña está adquiriendo mayor autonomía de movimiento, y que ese hecho en particular lo obliga a él, a Irtzuberea, a perder la suya en general. Apenas terminara de decir eso hubo un gran silencio en la oficina, pero a los segundos llamó por el interfono y, con un registro de voz bastante calmado, pidió que por favor llamásemos a la asistencia médica y, si éramos capaces de hacerlo sin desgarrarnos y sin que se nos desprendiera la retina (acá su registro, creemos, había adoptado algo de sarcasmo), le acercáramos un ansiolítico junto a un vaso de agua, «de ser posible con agua», dijo y colgó el interfono.

Un Servicio de investigaciones se puso a hurgar en el asunto, no fuera cosa que hubiera un caso de intento de homicidio, y comenzó a cuestionar a todos los colaboradores de esta editorial, usando algunos métodos propios de la época en que vivimos. Por lo pronto, el Licenciado Nolrad Leira se halla desaparecido, y se desconoce su paradero. Los milicos nos preguntaron a todos si sabíamos algo de él, y Alguno temió que se pusieran cruentos en la manera de formular sus preguntas, pero la verdad es que Nadie sabe nada de Leira desde hace mucho tiempo; Alguien les contestó que si en todo caso llegaban a averiguar algo del Licenciado, que tuvieran la delicadeza de hacérnoslo saber; Nadie se rió, y Otro lo contuvo para que la cosa no fuese a mayores.

De una escucha, a nuestro parecer, poco legítima, de una conversación telefónica entre Irtzuberea y Vergara, el Servicio obtuvo que:

“Al ser informado el señor Vergara, alias ‘el Chango’, por medio del señor Irtzuberea, alias ‘el Vasquito’, que S. R., alias ‘el Director’, había sido internado de urgencia, el señor Vergara no tuvo mejor idea que echarle toda la culpa a las multinacionales y a las corporaciones. Inmediatamente reflexionó sobre el problema del Director, y dijo que éste consistía en que había empleado escritores en lugar de diseñadores gráficos. La cavilación de Vergara, que aquí resumimos, se sustenta en que hay un ejército de magos y artífices del Photoshop enfrascados en borrar lunares, arrugas, kilos de más, imperfecciones, etcétera, con la idea de seguir vendiendo champúes, colonias, cremas o campañas presidenciales para sustentar el ‘consumo innecesario’ y fomentar la ‘mentira del sueño americano’. Para esto, las corporaciones se abusan de que hay diseñadores por doquier, y rebalsando el mercado, por lo cual es mano de obra baratísima, que se sienten harto satisfechos de ser parte de la profesión más moderna y cool del momento. Sin venir al caso, Irtzuberea le comentó que habían puesto una pista de hielo para fin de año, a lo que Vergara respondió que era un acto, si bien no previsible en su forma, sí lo era en su concepto. Ahí nomás dio su teoría: al parecer, para Vergara, la pista era en sí misma una especie de sepelio, ya que donde estaba erigida era sobre la misma plaza donde meses atrás se habían concentrado los ‘indignados’, pero que ahora ‘nadie se acordaría de ellos porque na-na nana na-na naná’; el tarareo, o nananeo, en este caso, imita la canción que ponen las películas yanquis cuando es fin de año y caen globos…”

De la misma escucha obtienen que:

“El señor Humberto Gauna, alias ‘el Detective’, volvió a visitar la comisaría del pueblo, y, según Vergara, no fue llevando medialunas para el desayuno, sino que duerme allí desde que quisiera adelantar en un proyecto nacional para levantar una radio de la comunidad wichí robando una antena repetidora de telefonía móvil, que cargó en la camioneta del ‘curita Elías’, del que no tenemos demasiadas noticias. Por ahora, Gauna está acusado de vandalismo, pero con la nueva ley, aprobada hace poco, se teme que pueda acusársele de terrorismo…”

Antes de abandonar el hospital, nuestro señor Director pidió expresamente que, en caso de ser intervenido quirúrgicamente y de necesitar una transfusión de sangre, no se prestara para ello ninguno de los “supuestos colaboradores” de este blog, puesto que, según el mismísimo Director: «Son de pésima estirpe, y peor calaña». Una vez instalado en su cabaña, recomendó que sacáramos cagando a cualquier persona que diga pertenecer al denominado Servicio de investigaciones, o con otras fuerzas de seguridad, puesto que de esos canallas, a Ninguno se le ocurre husmear en las atrocidades que llevan a cabo los degenerados dueños del capital.

Quien aquí suscribe, deja este informe pues se dispone a ayudar a Alguno y Otro a sacar la mierda a la calle. Esperemos no se agraven las consecuencias, porque esta clase de gentuza no suele hacer pata ancha sola. A ver si todavía vienen los que tienen casquitos y escudos.

Uno

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V de Violación de la intimidad

agosto 19, 2011 at 9:50 pm (Diario ínfimo (Sebastián Irtzuberea), Diarios de Motoneta (el Chango Vergara), Uno que juega)

(N de la E: Debido a la tenacidad con que nuestros colaboradores defendían su escasa, casi nula colaboración con este medio durante el mes de agosto, nos vimos en la obligación de hurgar algunos de sus escritos más personales, que son los que a continuación se reproducen; pertenecen a Vergara y a Irtzuberea, y fueron localizados dentro de la casilla de correo electrónico particular de este último. Si bien en la publicación de dichas cartas puede leerse una moral bastante plástica por parte de esta editorial, queremos que quede claro que esta vez nuestro Director no tuvo mucho que ver, ni contrató un hacker capaz de fisgonear la intimidad tecnológica de nuestros colaboradores, sino que fue el propio Irtzuberea quien, usando material de estas oficinas, decidió revisar su correo en las instalaciones de El Otro Seba Weblog, debido a que parientes suyos ocupan la habitación donde él suele trabajar, y lo dejó abierto, presto a la curiosidad de Alguno que justo pasaba por ahí.)

¿Qué hacés, Vasquito? ¿Qué novedades se presentan en el viejo continente? Acá todo bien. Me reuní con Gauna el fin de semana que pasó, y estuve hasta ayer. Habíamos quedado en reunirnos el viernes por la noche en Colonia de Santa Rosa, ahí en Orán. Pensé, ¡ay, tonto de mí!, que el muy crápula me iría a esperar en la estación de colectivos, pero en vez de unos brazos abiertos, me encontré con la nada y el vacío más descomunal: el de los pueblos lejanos cuando empieza a anochecer. Me pregunté qué carajo iba a hacer solo ahí; evidentemente, buscar dónde comer algo y un lugar donde dormir hasta el otro día para agarrar un colectivo que me devolviese a la capital. Esperé un rato y nada. Como me estaba meando, se me ocurrió ir al baño, y ¿qué encuentro en la pared de atrás del inodoro? Un papel pegado que dice: «Para Vergara» y con un mapa dibujado a mano. Yo me preguntaba si Gauna era así de pelotudo o si se cayó del moisés cuando chico porque, ¿qué probabilidades había de que yo entrara a mear? Y de ser así, ¿qué probabilidades de que usara ese inodoro? Pero antes de seguir puteando, se me ocurre dar un vistazo y me encuentro que había una hoja con el mismo mensaje, y casi el mismo dibujo, pegada en cada baño, además de otra en el espejo, que no había visto. Cuando salí, me di cuenta que el mapa se hallaba en varios lugares de la estación. Igual, no hubiera estado mal un poco de urbanidad de su parte en irme a recibir. En fin, el tema es que el mapita me llevó directamente a una taberna oscura y con olor a madera húmeda, situada sobre la calle Camino de los Jesuitas, que si no era una de las últimas calles del pueblo, pasaba raspando; los Jesuitas podrían haber sido más céntricos, también. Llegué casi a la medianoche y ahí estaba Gauna con otro tipo que se presentó como Elías.

No tardamos en ponernos a tomar unos vinos… ¡bah!, hablo por mí, porque ellos habían tardado mucho menos que yo en ponerse a borrachear. Cerca de las dos y media, entró un paisano dando tumbos y se encaró con otro que había en la barra. El de la barra no quería darle mucha bola, pero el recién llegado se empeñaba en molestarlo, hasta que le mentaron a la madre, y el de la barra ahí nomás sacó una cuchillita y fiuuu, se la deslizó por el estómago al otro, que ya le costaba mantenerse en pie así nomás, y a punto estaba de abalanzarse sobre él y meterle unas cuantas más cuando se oyó el grito que metió el detective:«¡Severino!». El paisano se quedó quieto como si hubiese visto al diablo, y ahí nomás lo encaró el tal Elías: «¿Qué clase de hombre agrede a un borracho? ¿Y qué clase de borracho ataca a alguien que está caído?». Parece que recién ahí, el Severino cayó en la cuenta de lo que había hecho, y bajó la mirada y se le cayó la navajita al suelo del temblor. Entonces Gauna se le acercó y le dijo: «Andá, andá a acostarte, que ya vemos cómo lo arreglamos a tu primo». El tal Elías se arrancó su camisa y le pidió al dueño de la pulpería algunos elementos, y le limpió la herida y le hizo unos cuantos puntos y lo terminó de cerrar con “La Gotita”, y también lo mandaron a dormir. Cuando pasó todo eso, decidimos que nuestra hora también había llegado. Pensé en buscarme un alojamiento, pero Gauna se negó y me pidió que fuera con ellos. Andamos como cien kilómetros en la camioneta de Elías, y ¡mierda, cómo le gusta pisar el acelerador a ese cristiano! El último cartelito que leí al costado de la ruta indicaba «Yacuy».

Ya te voy a contar con más lujo de detalles lo del día siguiente, pero rápidamente te digo que Errolan estuvo también con nosotros (suele ir una o dos veces al mes), y que era impresionante ver tantos chicos con las remeras de El Otro Seba Weblog. La pasamos bien, e hicimos un picadito de fútbol; si el Director supiera que estamos promocionando el blog donde no llega ningún medio de comunicación, donde apenas si llegamos nosotros, le daría un infarto, pero por lo menos algo le daría en el corazón.

Errolan es un patadura; yo, que no soy un agraciado para los deportes, puedo dormir tranquilo al ver que hay alguien más burro que yo para el fútbol. Elías, que resultó ser cura, ¡mirá vos!, no la maneja mal, pero el tabaco apenas si lo deja respirar. Me sorprendió el detective, que es capaz de certeros pases en profundidad. Y ¿sabés qué? Cada vez que un chico hacía un gol, independientemente del equipo al que perteneciera, corría a abrazarlo a Gauna o a Elías, al que estuviera más cerca, y detrás de él iban todos los demás, y ahí se quedaban un rato, abrazados y festejando.

La pasamos bien, porque no nos faltó alegría, pero las comunidades indígenas no la están pasando tan bien, Irtzu. Te mando un gran abrazo para vos, y cariños para tus nenas.

El Chango

PD: Me dijo Errolan que no iba a poder comprar nada para la Aymara porque es un seco y no tiene un mango partido por la mitad, pero que le compuso una canción que espera grabar antes que yo me vuelva para Barcelona, así te la llevo. Es una zamba de cuna; está lindita la canción. Se las cantó esa noche a los chicos; seguro también le gusta a tu nena.

¡Changuito querido! Me alegra saber, aunque muy poco, de vos y de esa gente maravillosa, y cuando digo “maravillosa” sabés que me refiero a cualquiera, menos a Gauna. No; es broma. Te escribo a las apuradas porque lo estoy haciendo desde las oficinas y tengo miedo que, en cualquier momento, aparezca el Director y se ponga a quejarse o a dar órdenes que nadie va a seguir y cosas por el estilo, así que tengo que irme lo más rápido posible. Te cuento que mi nena está muy bien: cada vez duerme menos y, por ende, sus padres también, pero la diferencia está en que ella come cada vez que le da la gana, mientras que sus padres también comen cuando a ella le da la gana. ¡Preciosa, mi nena! ¡Las dos!

Escuchame (no creo que esté bien decir así, pero trato de escribir como si te estuviera hablando), decile a Gauna que hablé con la cúpula del CAB (Club Amigos de la Barba), y van a cooperar (es extraño, pero el Trajedia parecía tener buenos recuerdos de el detective, y varios se alegraron de que les llevara noticias de él). Ahí te estoy mandando una encomienda con eso que pidieron. Va a llegar a la dirección de Rivadavia y Zuviría, a nombre del Pocoto Domínguez, él ya está enterado de esto y te conoce, así que no va a haber problemas. Llevásela a Gauna y decile que con el CAB esperamos respuesta e instrucciones.

Te mando un abrazo enorme, y hacele llegar mis afectos a la gente, a toda esa gente linda.

Seba

(N de la E: Este medio no se responsabiliza de nada que estén tramando ninguno de los antes mencionados)

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Informe de la situación XI

agosto 14, 2011 at 4:13 pm (Uno que juega)

«Pero, ¿qué mierda se creen éstos? ¿Qué este establecimiento es un cabaret donde todos entran y salen cuando les da la puta gana? ¡Seamos profesionales, caramba! ¿O es que se levantaron todos con ganas de tomarme el pelo? Y si, al menos, lo del pelo fuera lo único, ¡borrachos asquerosos!, que se tomaron hasta las vacaciones». Con estas insignes palabras S.R., nuestro señor Director, comenzó la pasada reunión del martes. Alguno se hubiese acobardado y hubiese temido por su puesto de trabajo, Otro hubiese revisado sus bolsillos buscando algún fármaco para la hipertensión, ya fuera para dársela al Director como para consumo propio, Alguien hubiera corrido a por un vaso de agua, Ninguno hubiera hecho algo más, y Nadie se habría sobresaltado del todo, de no ser que en esa reunión sólo Uno, además del mismo Director, se hallaba presente. El escaso quórum de ningún modo entorpeció la tarea de S.R., que siguió blasfemando en voz tan alta como si un anfiteatro estuviera todo repleto. «¿Qué tengo que hacer para que esto funcione? ¿Ponerme a vender remeras cerca del puerto?». A Uno le hubiese gustado responderle que, si su idea era vender textiles en Europa, debería cambiar el término “remeras” por “camisetas”, ya que se desconoce el primer término y podría ser tomado por un proxeneta, dado la proximidad sonora de “remera” con la palabra que define a la mujer de vida licenciosa, pero Uno decide que no conviene alterar o desarrollar el estado de hosquedad que está presentando, en ese momento, el señor Director, entonces se queda calladito y lo deja hacer, nomás.

Pasa que agosto se nos volvió un mes muy difícil desde que estamos en Europa, donde “todo el mundo”, según las concepciones del hemisferio norte, está de vacaciones. El asunto está en que este blog, al igual que todo el resto, deja de funcionar; al menos, como a nuestro Director le gustaría que funcionase; eso sin tener en cuenta que este blog nunca funcionó como a él le hubiese gustado.

El Chango Vergara envió un escrito que simplemente decía «No cuenten conmigo». El Licenciado Nolrad Leira nos mandó un extenso artículo que, creemos, sólo a Nadie le interesaría, donde nos cuenta que en algún mayorista vio un producto que era “Fideos de arroz”, de lo que el Licenciado colige que «a qué persona normal se le ocurriría comprar un producto que funde, que fusiona dos componentes que tampoco compraría por separado si pudiera elegir su dieta alimentaria sin pensar en vitaminas ni en el bolsillo. El artículo es demasiado largo, y en definitiva dice lo mismo que el Chango Vergara: «No cuenten conmigo».

Irtzuberea, el último empleado del mes, y el que más venía aportando, se excusó diciendo que, lavando una copa, se dañó el anular derecho, lo que le impide por completo la mecanografía. Sabemos que esto es una vil excusa, no porque no se hubiera dañado ese dedo, que puede ser muy cierto dada la torpeza que suele mostrar Irtzuberea para algunas actividades de cuidado, pero se nos ocurre que intenta quitarle responsabilidad a su hija recién nacida de su incompetencia y organización (como colaborador, se entiende, que Ninguno juzga su tarea como padre recién estrenado). Además, Cualquiera sabe que Irtzuberea sólo utiliza el índice y el mayor de ambas manos, pero mayormente los de la derecha, para tipear; que no se venga a hacer el dactilógrafo, ahora.

Humberto Gauna se sumó a estas vacaciones, lo que resulta bastante raro. En su último telegrama escribió que este mes no perseveraría en su trabajo, puesto que Errolan, a quien debe seguir e investigar, se encuentra también de vacaciones, pero la mentira se huele porque Cualquiera sabe que en el hemisferio sur agosto es tiempo muy de trabajar, por lo que presumimos que el detective Gauna buscó otra excusa más para seguir rascándose el higo en tierras lejanas y con fondos de esta editorial, mientras que Errolan… Errolan no necesita excusas para rascarse el higo. De todas maneras, Gauna nunca fue un colaborador intransigente de este blog. Lo que sí alcanzó a contarnos fue que Vergara no tardaría en reunirse con él en alguna parte remota del Chaco Salteño, a lo que nuestro flamante Director aumentó que no le extrañaba que dos inservibles así fueran tan afines.

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Y así están las cosas, aunque parecen que no cambiarán en demasía este agosto. El martes que viene vuelve a haber reunión, y Otro, Alguno, Cualquiera, deberá escuchar los bramidos del jefe, porque Uno también se las toma.

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