Paren la mano

agosto 26, 2017 at 2:40 am (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

Si bien un primer impulso me lleva, nos lleva, en el caso que alguien comparta esta reflexión, a aseverar que la derecha es torpe, casi nada sutil, que no tiene más herramientas que la fuerza bruta y una meta, que pareciera no tener propósitos sino que se mueve sólo por inercia, que persigue la cima por un camino estrecho de cornisa a paso decidido y sin mirar a los costados, sin sacarse las anteojeras por temor a la profundidad, si bien estoy tentado en declarar la torpeza de la derecha, un chispazo de precaución me detiene y hace que me pregunte si esa impericia, si esa necedad no es acaso simulada, y esconde un propósito velado, si no es un método, una estrategia similar a la que usaba el teniente Columbo, aquel personaje interpretado por Peter Falk, que se hacía el boludo durante casi todo el capítulo de la serie para terminar descubriendo al culpable del crimen.

Que los representantes del conservadurismo se hacen los boludos y que son portadores de una torpeza axiomática no es ninguna novedad, pero no les importa, porque papi los defiende y los salva de sus cagadas. Y llamemos papi a cualquier aparato o entidad funcional a eso, sean los medios de comunicación, sea la justicia, sean las fuerzas de seguridad, sean los lobistas, sean los que sean. Pero resulta muy costoso ser el papi de estos personajes (estos hijos de) que cada vez que abren la boca hay que meterlos en un contexto y ver de qué forma se inventa una realidad paralela como para que sus dichos puedan llegar a tener algún sentido. Basta escuchar cualquiera de las expresiones de Bullrich, con su pibe preso diario, con su gerencia en recursos humanos, con sus trabajadores que deben acostumbrarse a vivir en la incertidumbre y disfrutarla; la lista es inacabable, pero en la última campaña tuvo que salir la Vidal, con su mejor carita de “si ustedes saben que yo no fui”, de “por ahí no que me duele”, y cargar los muertos del candidato a senador. Ella, que anhela cambiar “futuro por pasado” y que sobreactúa más que Isabel Sarli, pero que carece de sus atributos, ella cuyos discursos parecen escritos por el dialoguista de Verónica Castro. ¿O qué decir de otra Bullrich? Que le dicen Pato menos por su patronímico que por su costumbre de mandarse una cagada con cada paso, y cuyo último ridículo (ya no el de desconocer las provincias de el país que la puso de ministra) fue sincerarse: “Se quieren plantear bandos. El bando de los que quieren encontrar a Maldonado y el bando de los que no queremos encontrar a Maldonado. Es vergonzoso. (En vez de buscar a Santiago lo cubren de barro. Ahora resulta que es “subversivo” o miembro de las FARC… Y a Nisman lo mató un comando venezolano-iraní entrenado en Cuba.) Y mientras algunos se van de boca, el presidente calla en su declaración jurada dos terrenos por valor de 900 millones, justamente él, que cada vez que la abre pone a todo el multimedio y el poder judicial culo para arriba para intentar taparle sus desaciertos. Y mientras, un tipo al que se le quemaron todos los papeles, como los bosques, sin saber cómo reaccionar, se disfraza de planta, supongo que para demostrar el estado vegetativo en el que duerme su gestión. También fue una vergüenza el conteo de las últimas PASO, y el paripé que hicieron para los medios, dándose como ganadores, a la vez que suspendían, con una maniobra algo escandalosa, a un juez que no es muy funcional a las políticas macristas, o como mejor lo expresara nuestro ilustrado presidente: los jueces tienen que saber que queremos saber la verdad o vamos a buscar otros jueces que nos representen“.

Es difícil ver en otros lados tanto tesón, tanta vocación de negar lo que es evidente; de enrostrarle al pueblo, incluso a los que los votaron, la ignorancia supina, la ineptitud atómica y la prepotencia acorde con las que gestionan. Se puede ver en Cambiemos, en el Partido Popular de España, en los republicanos de Trump (este caso es quizá diferente porque es un bravucón con juguetes harto peligrosos), y algunos casos más. Pero la derecha, además, es mal educada y caprichosa. El caso de estos hijos de me hace acordar a la película Perfume de mujer; todos estos nefastos personajes de la historia se encarnan en el de Philip Seymour Hoffman, el de alcahuete protegido.

Esta derecha, que de democrática no tiene absolutamente nada, aunque así lo quiera hacer creer José Natanson, se comporta como una elefanta encabronada y desesperada que busca a su hijo en un bazar. Y si alguien testimonia el daño que el paquidermo causó, porque oyó los ruidos y además lo vio, es embestido. Y si alguien le pregunta sobre los hechos al embrutecido mamífero, él responderá que no sabe nada, que esa la debe, que cuando llegó ya estaba todo roto, pero que justo vio salir de dentro del bazar a una hormiguita que no quiso bajarse la bombachita. Y ahí, inmediatamente, aparecerán los guardaespaldas de la elefanta, que le iniciarán una causa a la hormiguita por semejante estrago, y por no querer cooperar con la justicia bajándose la bombachita para una objetiva requisa. De ahí concluirán y difundirán que el himenóptero no actuaba sólo sino que era respaldado por otras hormigas negras (y harán hincapié en el color de los insectos) que se sentían representadas por esa reina. Y ¡claro!, habrá un montón de gusanos, amigos de la represión y de las langostas, dispuestos a creer esa farsa, porque es sabido el odio que les tienen a las hormigas. Y más si son negras.

Pero ¿y si su idiotez, si su inutilidad no fueran sinceras? ¿Si de verdad actuaran de esa manera tan torpe, tan soez para ocultar su verdadero propósito; el de enajenar de tal manera a la sociedad, de hacerle evidente la tomadura de pelo, la burla, para buscar y lograr una reacción ciudadana que permita la intervención de Estados Unidos en la zona… (como lo busca la oposición venezolana, como lo busca Temer con su reforma laboral) para que papi esté más cerca, y pueda hacerse cargo de las cagadas de estos hijos de?

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Ni olvido ni perdón

mayo 11, 2017 at 11:38 pm (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

“La memoria despierta para herir
a los pueblos dormidos
que no la dejan vivir
libre como el viento”

León Gieco

Yo me pregunto: cuando este tipo dijo que se proponía convertir a Argentina en el supermercado del mundo, ¿en qué pensaba el 51% que lo votó? Estaba clarito en el enunciado: trabajaríamos para que el resto del mundo gozara de nuestros productos y nuestro servicio, y romperíamos con un mercado para nosotros mismos, para nuestro autoabastecimiento. Seguramente pensaban en pajaritos y en que serían parte de ese mundo. Y tal vez algunos lo sigan pensando. Los mismos que pensaron alguna vez que ser el granero del mundo era una alabanza y un reconocimiento global hacia el buen hacer argentino. ¡¡Maradó, Maradó!!

Para esos a los que les gusta pasear entre góndolas, aunque después no compren nada y se vuelvan a sus casas con las manos vacías luego de hacer una reverencia educada y cómplice a los que hacían las cajas, les cuento que el súper, además de haber hipotecado nuestros bienes y recursos naturales, tiene una nueva oferta: el 2×1, el que permite a los violadores, torturadores y genocidas salir en libertad. El CEO principal del supermercado tardó una semana en pronunciarse sobre esta medida. Todos sabemos que la rapidez en una respuesta no es su fuerte, si es que llega a esbozar una. También sabemos que el resultado de las encuestas tardaba en llegar, de ahí la demora. Sin embargo, esta resolución de la Corte Suprema les sirve a los esbirros del presidente para decir que, nos guste o no, una verdadera República funciona gracias a la separación de sus tres poderes. Olvidan decir, por supuesto, ¡qué cabecitas las suyas!, que dos de los tres jueces que votaron a favor del 2×1 para los genocidas habían llegado a la corte por decreto y luego aprobados en el Congreso por senadores y diputados que entienden que en épocas de transición conviene acomodarse para caer siempre parados… o sentados en un sillón que se niegan a abandonar; tal parece ser, también, el motivo del tercer juez (jueza, en este caso) que votó a favor del 2×1.

presos cuidadosEl relato de la división de poderes le viene bastante bien a los que se pasean por las góndolas admirando y deseando tanto producto internacional, creyendo ser parte de un mundo que nos da la espalda por cagarnos, y en esto es en lo que más nos acercamos a esos países que tanto admiran, en las leyes internacionales, y en lo único que quizá hacía que nos admiraran en el resto del mundo: nuestro acercamiento a la Verdad, a la Justicia, a la Memoria, ese contrato social que nos obligaba a combatir el olvido. Sin embargo, ahí están los paseanderos, los gondoleros, obnubilados con cuanto envase brillante se les presente, sin escuchar que por el altavoz, el CEO del supermercado (que se cree el dueño) repita que hay que acabar con el “curro de los Derechos Humanos”, y que cualquiera de sus cajeros, cada vez que agarran el micrófono, ningunee la cantidad de desaparecidos, aproveche para reinstalar la mentira de los dos demonios, la guerra sucia, y el “algo habrán hecho”. En su cinismo, su ignorancia, su cobardía y su prepotencia son capaces de mal citar a Osvaldo Soriano y proclamar a viva voz: “No habrá más penas, sí olvidos”.

Recién después de la marcha en contra del 2×1 salió Macri a desmarcarse de la decisión de la corte suprema. Alguno de los suyos había salido antes luego de examinar la reacción de las redes sociales y los resultados de las encuestas, pero ahí se ve claramente una de las principales estrategias de este gobierno (¿?): el despegarse rápidamente de algo cuando es muy fuerte la parte de la población que se halla en contra, y la de no hacerse cargo de ninguna de sus cagadas y culpar al otro. La táctica de la prueba y el error; la táctica de la prueba y el terror. Un Estado del Terror; un Estado del Error.

Pero nosotros como ciudadanos no podemos permitirnos otro error, ni mucho menos el terror. Sólo debemos saber de dónde vienen los Macri, tal vez el apellido con menos linaje de este gobierno, y cómo se enriquecieron durante la dictadura cívico-militar; saber de dónde vienen los Peña Braun y los Menéndez y qué fue lo que dejaron en la Patagonia más allá del exterminio; de dónde los Pinedo (un historial largo pero que en sus orígenes está la entrega de las Malvinas por uno de sus antepasados), los Rodríguez Larreta, los Bullrich, nombres que aparecen a lo largo de la historia argentina sin más objetivos que apropiarse de ella… de la historia y de la Argentina.

Y después está la Iglesia, que se rasga las sotanas ante el aborto y promueve cartelitos con un feto que rezan: “tengo algunas semanas; quiero vivir”, pero después propicia este tipo de leyes y habla de una reconciliación, siendo que ninguno de los criminales se arrepiente, con lo significativo que es el arrepentimiento para la Iglesia (no así para los criminales que la componen).

Y mientras nosotros nos ocupamos de estos temas que agreden y humillan a la humanidad entera y salimos a la calle, ellos siguen hipotecándonos o robándonos. Como si lo hicieran a propósito, como si nos ofendieran de tal modo que ocuparan nuestras fuerzas y nuestra humanidad en algo que no son sus negocios, aunque estos también son sus negocios, y son deudas que deben abonarle a los militares de antaño.

Octubre está más cerca de lo que parece. Se puede ser cómplice o se puede ser necio. Pero ¿qué tan necio se puede ser?

Que no haya más penas ni olvidos.

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Depende (quincuagésimo intento por comprender a una fracción de la población argentina)

marzo 30, 2017 at 7:26 pm (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

Depende… ¿De qué depende? Jarabe de Palo

Tenemos lo que nos merecemos, es cierto, pero ¿qué hicimos para merecer esto? La primera respuesta que se me pasa por la cabeza es haber duplicado la clase media durante los gobiernos del kirchnerismo. Esta aseveración no es gratuita ni para nada partidista, puesto que son datos del Banco Mundial, organismo, por cierto, reacio a las formas de gobierno de dicho periodo. La clase media suele morder la mano que le da de comer y lamer la bota que la saca a patadas de bajo de la mesa, como decía, más o menos, Hoffer. Creo que fue Jauretche el que advirtió sobre este comportamiento, que cuando está bien (la clase media) vota mal, y cuando está mal, vota bien. Y puesto que la clase media no sabe votar, este gobierno de Cambiemos hace muy bien en reducirla, y hasta ahora parece ser lo más afín que intentó para que la democracia funcione.

En segundo lugar se me pasó el recuerdo de una frase que oí repetidas veces en distintos personajes y diferentes escenarios. No la citaré textual, porque tiene algunos matices, pero termina diciendo que se está mejor dependiendo de un salario, por más ínfimo que sea, que tomar las armas contra un piélago de calamidades y hacerles frente; que es más seguro una miseria mensual que la incertidumbre de un emprendimiento propio. Nunca vi tanta gente animándose a esa incertidumbre como en la década pasada. De pronto se abrían negocios donde antes no había nada… y funcionaban. Pero menos mal que este gobierno nos vuelve a liberar de la incertidumbre y la oscuridad haciendo que esos emprendimientos se fundan y cierren, y sus dueños vuelvan a aceptar un trabajo mal pagado para enfrentar sus deudas y las necesidades de su familia; es mejor así: es más seguro.

Venimos preparados para la dependencia; y si nos cortan el cordón umbilical, nos aferramos con fruición a una teta, porque nos negamos de entrada a valernos por nosotros mismos. Siempre es más fácil culpar a una teta por nuestra malnutrición que hacernos cargo de la propia ineptitud; la culpa es del otro.

Resulta simple, entonces, entender por qué nos representa un tipo que, por cómo se expresa, parece que habla con el chupete puesto; que no alcanza a escapar de su cunita de oro; que no le importó romper todos los juguetes que le daban porque papá ya compraría más, y lo mismo hace con las empresas (que hasta tuvieron que llenarlo de empresas ficticias y fantasmas para que no arruinara las verdaderas). En cierta manera, también acepta que vivir de un salario es más seguro que tomar riesgos (aunque es un salario bastante menos miserable que el de cualquier otro pelandrún), porque, al menos yo, no veo que tome ninguna decisión por cuenta propia, aunque le hagan creer eso. Este tipo es el colmo de la dependencia, y por eso representa a esa clase media que lo votó, aunque su fin último (o el de otros a través de él) sea eliminarla.

De lo particular a lo universal: los que lo rodean son igual de dependientes que él, están igual de subordinados, y por eso saben que si se mandan alguna cagada vendrá Papá Fuerzas de Seguridad a velar por sus bienes; o Papá Medios Monopólicos de Comunicación a ocultar sus fechorías mientras echa culpas y señala con el dedo al vecino de enfrente.

De lo particular a lo universal: esta gente que nos gobierna pertenece a la oligarquía nacional, pero se comporta como clase media universal, y va a esconderse, con la cola entre las patas, bajo de la mesa global a ver si caen algunas migajas antes de que les den un boleo en el orto con las botas recién lustradas. Y porque tienen la absurda idea de que Papá EEUU o Papá Europa o Papá FMI o Papá BM los va a proteger si sacan a pasear el perro. Y ahí andan ahora, gastando una millonada de plata en armamentos que no necesitamos, porque como argentinos y civilizados nos veníamos declarando pacíficos, excepto por ese fatídico episodio de querer recuperar unas islas que son nuestras. Pero la compra de este material bélico por supuesto que no tiene que ver con esto, porque este gobierno ya salió a recibir a los ingleses moviendo la cola y enseñándoles dónde enterró el hueso; incluso ya borró las islas de los mapas de Argentina. Buen perro, buen perro. Según ellos es para combatir el terrorismo, pero sus cerebritos de escuela privada no alcanzan a dilucidar que es todo lo contrario, que ese armamento no sólo es inútil a la hora de combatir el terrorismo sino que funciona como un imán para atraerlo, porque son los terroristas más grandes del mundo quienes nos lo venden. Qué importa si son armamentos viejos y que nos los venden porque ya no sirven, y porque no saben dónde metérselo (igual que con el sobrante de tecnología), total es plata del Estado y eso es mejor que seguir alimentando ñoquis y que los negros estudien, si total los pobres tienen que caer en la educación pública, donde nadie ha hecho nunca contactos con gente importante, con gente como uno. A saber lo que nos ha costado hacer que nuestro malcriado pequeñín saliera haciendo el paripé con dos realezas europeas que sí saben lo que es un verdadero paripé.

Tienen pavor a todo lo que huela a autonomía, le escapan como a un diario enrollado o a una alpargata. Porque la autonomía los hace responsables. Por eso tienen un plan sistemático para reventar todo lo que nos acerque a ser un país soberano. Por eso repudian y reprochan al gobierno anterior, por eso ansían tan vehementemente la revancha. Por eso anhelan que revienten las industrias; para ser niños buenos exportadores de trigo, para que papá nos dé el pan duro que le sobra. Por eso le retiran fondos a la ciencia, para que papá nos haga progresar. Por eso desvalijan lo destinado a la educación pública, para que papá nos eduque, nos aleccione. Por eso saquean la salud pública, para que nos cure papá. Y les jode horrores que haya gente que tenga logros sin la ayuda de papá. Por eso necesitan dependientes que les lustren sus zapatos así ellos dedican la totalidad de su tiempo en lustrar zapatos más grandes; porque esos pequeños lamedores los hacen grandes.

Se estuvo hablando mucho del Indio Solari en estos días. No hablaré sobre lo trágico del recital en Olavarría, pero sí de por qué el Indio les molesta a esta gente (como les molesta cualquier artista con preocupación social que haya tenido el tupé de ganar plata trabajando); les jode que no haya tranzado. Lo primero que hicieron los medios de comunicación fue mostrar la casa donde vivía, como tratando de hacer ver que el Indio no puede representar a toda esa jungla de gentezuela capaz de atravesar un país para verlo. Les jode que haya llegado hasta allí sin un papi protector. Les jode que sea un apólogo de la autonomía (y por eso no les costó meterlo en la bolsa kirchnerista). Les jode que su pedido haya sido que nos cuidemos entre nosotros, porque esos papis, los que aseguran cuidarnos, no son nuestros pues somos huérfanos. De eso hablaba Cristina cuando en su último discurso como presidenta dijo que nos legó el empoderamiento popular. Les jode que existan otros sectores que, cansados de ser globo-dependientes, se organicen en busca de una independencia negada desde el principio (aunque esta gente la niegue desde sus “principios”).

Existe un sector de la clase media que todavía se siente representado. Es el sector que repite la cantilena de haberse roto el culo para llegar hasta donde llegó. Es el sector que no tolera ver que otro, el de al lado, que seguramente estudió en una institución pública, haya obtenido logros parecidos con el culo intacto. Es el sector que entiende que su aporte democrático y republicano es ir a votar cada tanto, para que otro (mejor si es empresario, porque si ellos supieron hacer guita la van a saber hacer con el país… además que no van a robar) los salve… como cuando apuestan a la creencia de un ser superior: para que los salve. Como creyentes no se conforman con haber recibido la existencia, sino que exigen que esa existencia sea como ellos desean que fuese pero sin hacer mucho esfuerzo. No. Ya tenemos la existencia. Ahora salvémonos nosotros.

Lo extraño es que, si es un sector que tanto ansía la dependencia, y aquí está la paradoja, debería también anhelar un Estado más presente, aunque no se dé cuenta todavía que es tan parte del Estado como lo es cualquier otro.

Macri-Gato

(N del E: si bien la analogía con los cánidos sirvió para ilustrar o explicar esta opinión, todos sabemos que MM es gato)

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Un cacho de bananas (Otro intento por entender a una fracción de la población argentina)

noviembre 4, 2016 at 4:39 pm (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

dictador“Nunca entendí los temas de soberanía en un país tan grande como el nuestro. Nosotros no tenemos un problema de espacio como tienen los israelíes.” M. Macri


No es que a una gran parte de la población le molestaran las cadenas nacionales en sí del anterior gobierno, de la expresidente, sino que a esta porción de la población le fastidiaba que en ellas se hablara de política, que se explicaran las acciones del gobierno, y para más inri, que lo hiciera una mujer. Y no es que esta gente fuera incapaz de entender, sino que ponía (y lo sigue haciendo) un especial empeño por no querer hacerlo. Tal vez hubiera sido diferente si Cristina hubiera utilizado las cadenas para hablar de sus hijos, de cómo se torció el tobillo yendo de compras, o qué es lo que usa su peluquero para dejarle el cabello así de sedoso. Tal vez hubiera llegado a todo aquel y aquella que estaban hartos de la política y de todo lo que implicara un compromiso con sus compatriotas que no fuera emborracharse y abrazarse cuando gana alguna selección. Los mensajes eran demasiado rebuscados y complejos para alguien que venía de ver una novela, a Tinelli, a la Mirtha Legrand o a Nelson Castro.

Esa es la parte de la población (en su mayoría: no nos olvidemos de esa minoría poderosa que tenía intereses verdaderos en que no continuara gobernando Cristina, ni ninguno de los del proyecto; y eran intereses económicos no viscerales), es la que optó por un cambio: el de liberarse de la política. Por eso compró y creyó un discurso fatuo, vacío o lleno de naderías. Sturzenegger explicaba eso, que era lo que le había recomendado Durán Barba, en una universidad de Estados Unidos: no proponer, no explicar nada, no atacar, hablar de cosas personales (no me acuerdo bien sus palabras). Y así fue todo el discurso de campaña de la coalición Cambiemos. Ningún proyecto, ninguna propuesta, sólo las promesas irrisorias de pobreza cero, de acabar con el narcotráfico y la inseguridad, y de terminar con la grieta. Porque con amor y juntos y unidos y alegres cantando y bailando esas metas se podían conseguir. El discurso de la futilidad. Y cada vez que alguno de sus candidatos hablaba de una propuesta de gobierno concreta, como que iban a devaluar, o de volver a privatizar la aerolínea de bandera o la televisación del fútbol, o de que las Islas Malvinas “serían un déficit adicional para el país”, ahí nomás los reconducían y volvían a hablar del amor, la alegría, de la unidad para acabar con nuestras discrepancias y cerrar por fin la grieta. Es un discurso que es ofensivo para cualquiera que se haya tomado la molestia y se haya detenido al menos tres minutos para reflexionar lo que le estaban diciendo. Pero para una porción importante de la población no había tiempo que perder porque en dos minutos empezaba Bailando por un sueño o Los ricos no piden permiso.

La felicidad flota en la superficie; entonces ¿para qué profundizar?. Flota en el aire como un ser leve, como un globo amarillo. Es el discurso, y su representación, de la banalidad… y también de la bananalidad (sí, invento un vocablo): porque esto es ser una nación y una población bananera, aunque los conservadores intenten utilizar el término en países que intentan recuperar su soberanía y con gobiernos que a los conservadores les gusta llamar “populistas”. La proyección es el mecanismo de defensa preferido por la derecha (aunque tampoco tenga inconvenientes en llevar todos los otros mecanismos defensivos –negación, regresión, represión, racionalización, formación reactiva, compensación, etcétera– hasta la patología). Y no duda en trasladar todas sus miserias a otros tipos de gobierno: entonces son corruptos, autoritarios, totalitarios y bananeros, pero una vez en el poder son la encarnación de la honestidad, la democracia, el diálogo y el progreso.

¿Pero qué más bananero que nuestras políticas estén determinadas por empresas extranjeras? ¿Qué más bananero que el servilismo ciego a intereses de afuera?

blablaUna vez en el poder, Cambiemos introdujo algunas variantes, más bien sumó algunas cosas que luego repitieron cada vez que hablaba cualquiera de sus representantes: se habló (se sigue hablando) de la corrupción, de que ya van a llegar las inversiones extranjeras, de la “pesada herencia”, de obtener la felicidad por ley, de la corrupción del gobierno anterior, de que esa respuesta te la deben, de la “pesada herencia”, del segundo semestre, de sinceramiento, de no andar pata pila por la casa, del compromiso, juntos, de que van por el camino correcto, de la “pesada herencia”, del tercer semestre, de sinceramiento, de la luz en un túnel, del amor, de la corrupción, de la grasa militante y de la falta de idoneidad de las personas del interior, las que no son de Capital Federal, de que vamos bien, de la “pesada herencia”, de la desazón que habrán sentido los próceres argentinos al independizarse de España, de sinceramiento, de Antonia, de que el empresariado no progresa porque el trabajador pone palos en la rueda, de la “pesada herencia”… Y una porción de la población que no se toma los tres minutos de rigor para ver que le están tomando el pelo, que mientras se entera de las picardías de Antonia nos endeudaron en menos de un año en más de 50.000 millones de dólares (récord histórico); que mientras trata de entender un chiste de su presidente, perdió infinidad de derechos y poder adquisitivo. Ni hablar de la suba de los servicios para favorecer a la multinacional donde trabaja el Ministro de Energía, o a las multinacionales a las que sirven otros ministros; que mientras ve cómo queda el florero de la Primera Dama y lo bien que hace juego, deja pasar el crecimiento de asentamientos ilegales y la baja en el consumo, con la consiguiente destrucción del mercado interno; que mientras critica la poca elegancia de los bolsos de López, hace oídos sordos a los casi 100 millones de pesos con que financiaron la campaña del PRO (y las devoluciones y recompensas que ahora reciben esas empresas por su confianza y generosidad), y los millones comprobados que el benemérito fugó al exterior; que mientras espera recibirse de geóloga gracias a la transmisión de excavaciones en tierras de Báez, es indiferente a la extracción minera (ahora sin retenciones) y a la baja en el presupuesto en ciencia y educación. Tampoco se entera, por supuesto, que en menos de un año el gobierno de Macri entregó más obras públicas a su primo y socio Calcaterra, que las que se entregaron en doce años a Báez (que también es socio de Calcaterra); que mientras piensa que Stolbizer al tener la mirada de Clint Eastwood es igual de justiciera )como su gurú la Carrió), con esa misma mirada de miope no ve que se están cargando la democracia a fuerza de palos en cualquier manifestación, queriendo implementar el sistema de voto electrónico y queriendo proscribir a una de las pocas, si no la única, dirigente que entiende algo de política; y así mucho más. De los proyectos de gobierno, de las cosas que en campaña prometió y no cumplió ninguna, para qué vamos a hablar.

Esa porción de la población está (por ahora) tranquila con un gobierno de tapa de revista Gente, de Almorzando con Mirtha Legrand, de portada de Hola!. Y tan deslumbrada está con el glamour que no huele su condición de fiambre del medio; y aunque intente creer y convencerse que es jamón de Pata Negra, para sus dirigentes, los que eligió con el intestino para no forzar el cerebro en plan de usarlo algún día, no es siquiera paleta sanguchera, salchichón primavera, queso de cerdo. Esa porción se convence que con productos de tamaña calidad vamos a convertirnos en el supermercado del mundo, como si eso fuera bueno. Esa porción de la población ve con buenos ojos que la esposa del presidente se comporte juiciosa y sumisa, como corresponde a una dama, y más si es la Primera (y por eso está bien que se brinden cursos de maquillaje a mujeres vulnerables –aunque eso costara la eliminación de los planes de salud bucal-; porque hay que estar bien por si nos ven desde fuera; pero eso sí, con la boquita bien cerrada). minion-bananeroEsa porción ve con buenos ojos que el presidente conceda soberanía ante los poderosos, porque por algo ellos son lo que son y llegaron a estar donde están: y culturalmente lustramos el zapato para cuando nos de la patada nos deje el culo brillante, que tan bien visto está en Francia.

Las decisiones de esta Nación se toman en los márgenes de la desembocadura del Río de la Plata, y así de plataneros somos.

Sin embargo, para esta gente (que prefiere ser más porción que población, porque es más homogéneo y menos sudoroso) la bananera sigue siendo Venezuela. Comparto con esta porción (no lo hice en su momento, pero sí lo hago ahora) una intención, un anhelo de cambio. Volvamos a cambiar. Sería interesante, y también sería lógico que si esta porción no entiende o simplemente no le interesa la política, sería lógico, digo, que deje el país en manos de gente que sí le interese o al menos entienda algo de política.

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Hielo y Fuego

junio 30, 2016 at 8:37 pm (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

cronicaLo que este (iba a decir inoperante pero sólo sería una verdad a medias; no lo define en su totalidad), lo que este inútil útil hizo en un semestre tiene menos perdón que explicación. En menos de seis meses, mediante quita de retenciones a la exportación, rentas financieras y devaluación, logró un traspaso de dinero de los sectores pobres a los acaudalados de aproximadamente veinte mil millones de dólares; esto significa que le pagábamos a los fondos buitres y nos quedaba un vuelto como para medio año de asignaciones universales. Como esa consecuencia no se le pasó por la cabeza a ninguno de los del mejor equipo de la historia, decidieron endeudarnos para poder sanear a los privados con nuestros aportes, el de nuestros hijos y el de los hijos de los hijos de los… Como esto les pareció un escarmiento débil, quitaron los subsidios de los servicios públicos, haciendo que sus tarifas subieran más de un 400%. También abrieron las importaciones para que todos los que quedaron y quedarán en las calles por el cierre de las industrias puedan ver pasar a los funcionarios y empresarios en sus nuevos modelos de alta gama importados. En la consecución de la tan mentada pobreza cero, el desgobierno de este tipejo logró que más de 160 mil personas perdieran su empleo, y los que quedaron trabajando perdieran su poder adquisitivo con el elemental objetivo de disminuir el consumo, congelando la economía, y así estabilizar y bajar la inflación, cosa que no sólo no lograron sino que la aumentaron. Ni hablar de la persecución ideológica, la vuelta a épocas oscuras, el recorte o directamente la abolición de lo adquirido en asuntos de derechos humanos, el desarme y destrucción de organizaciones de inclusión social, mientras que en sus políticas exteriores volvieron a arrodillarnos ante Europa y Estados Unidos y salieron a implorar perdón por haber tenido la osadía, como país, de querer recuperar nuestra soberanía, y en señal de arrepentimiento estarían dispuestos a que coloquen sus bases militares en Misiones y Tierra del Fuego.

Interpretando a Macri

Interpretando a Mau Macri

Todo esto bajo la excusa de la “herencia recibida” y la protección y el blindaje de unos medios de comunicación empeñados en mostrar policiales y cortinas de humo a una clase media embotada y embarcada en creerles para justificar sus prejuicios, una clase media que ha preferido bajar su estándar de vida y pagar más caro por peor comida con tal de no compartir restorán con los “negros” (conviene aquí una pequeña digresión: en Argentina, como en otros muchos lugares, el racismo no es cutáneo sino espiritual. Se es negro de alma, no de piel. Quien suscribe no es capaz de explicar esta concepción pues sólo puede entenderse desde la acotada perspectiva filosófica de la mediocridad nacional, y también de la internacional). Una clase media que no sólo sigue pagando sus impuestos a la ganancia (que en campaña prometieron quitárselos), sino que ahora no se queja tanto porque se amplió el espectro y también los pagan los negritos que otrora le arruinaban la cena con su presencia en el restorán.

francisco

Como Francisco I

Esta es la gente que tanto se llenaba la boca hablando de “la grieta”. Y no era ni es porque tuvieran o tengan conocimientos en sociología, geología o albañilería sino porque es lo que les manda la agenda mediática. Es la gente que hoy le pide a Messi que no se vaya y se olvida que hace unos meses lo trataba de pecho frío sólo porque otro pelandrún de mentalidad similar se los decía desde un canal de televisión. La gente que repite convencida que es peor enterrar que fugar al exterior los dineros mal habidos. Una clase incapaz de vislumbrar el absurdo de que Crónica sea, en estos momentos, uno de los canales más progresistas de la televisión argentina.

Se cuenta en Juego de Tronos que cuando Daenerys Targaryen, la Madre de Dragones, conquista Meereen, una ciudad gobernada durante mucho tiempo por un consejo de familias nobles, decide abolir la esclavitud y quitarle privilegios a las clases altas. El hecho despierta el odio de las demás ciudades de la Bahía de los Esclavos, y si bien muchos de los Grandes Amos aceptan su gobierno, otros, comandados por un líder conocido como “La Arpía”, desatan una guerra desde las sombras contra las fuerzas de Khaleesi (título que la Madre de Dragones conserva de cuando era esposa del Khal). Daenerys se ve obligada a huir.

En el papel de Cristina

En el papel de Cristina

Desprovistos de su reina, dos dirigentes caminan y conversan por las calles de Meereen, asediadas por el hambre y la pobreza, sin escatimar nostalgia de los tiempos pasados. En una pared, una leyenda: “Matad a la madre”. Se preguntan quién podría haber escrito eso. “¿Tal vez los Hijos de la Arpía?”, pregunta uno casi retóricamente. El otro contesta que puede ser, ya que ella les había quitado su bien más preciado: les había dicho que los seres humanos no son una propiedad. Y después agrega: “Claro que también pudieron ser los mismos liberados”. Los dirigentes entran en una galería donde un orador dirige un discurso a unos cuantos prosélitos: “…La noche es oscura y alberga horrores. El Señor de la Luz les envió a la Madre de Dragones, y los que aman la oscuridad la echaron…”. “Muchos ex esclavos sienten que Daenerys los abandonó”, asegura el dirigente más bajito. “Remontó vuelo a lomos de un dragón y no volvió”, asiente el otro. Mientras tanto el discurso continúa: “…¿Cómo vais a reaccionar? ¿Aguardaréis el regreso de la Madre de Dragones con el alma en vilo sin hacer nada? ¿O retomareis vosotros mismos sus llamas y luchareis por su salvación ahora que la reina no está para hacerlo por ustedes”. Los dos dirigentes se alejan de la galería, y el bajito cierra: “Meereen está paralizada por el miedo”.

Sinceramente, quien suscribe, no tiene la menor idea de qué es lo que va a pasar ni si la Khaleesi volverá o no algún día, pero sí sabe, o le gusta y quiere creer, que han quedado sus dragones, y que éstos nunca van a dejar que los nobles esclavistas vuelvan a usurpar y desmantelar Meereen.

Algunos de los Hijos de la Arpía (pero son inconmensurables)

Algunos de los Hijos de la Arpía (pero son inconmensurables)

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El mediocre perfecto

mayo 13, 2016 at 3:21 am (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

“El lujo es vulgaridad” Redonditos de Ricota

smilesLa pregunta es: ¿para qué perfeccionarse si alguien puede poner dos satélites en el espacio y encontrarse actualmente desempleado, con el estigma del ñoqui o del militante, mientras que otro puede ser ingeniero civil sin saber de qué se trata una “obra pública”? Dicho lo anterior en el sentido que el supuesto lector quiera darle, ya que como presidente también lo desconoce. La mediocridad se desprende por todos lados, y resulta lógico que la mediocridad argentina tenga un tan digno representante. Porque ser presidente no tiene nada que ver con andar resolviendo los problemas del pueblo que gobierna, sino de ser presidente, que es caminar por una alfombra roja, que aplaudan los gastados y repetidos discursos, sonreír y saludar cuando corresponda y poner cara de compungido cuando también corresponda, aunque no sepa bien cuándo corresponde cada una de las caras, pero ¿qué esperamos?: no se le puede pedir todo a un presidente. Y si nuestro emérito presidente repite desde hace cinco meses el mismo discurso, subrayando “la pesada herencia”, la devastación del campo, el déficit fiscal y lo necesario de tantos despidos, que por supuesto no los produce el PRO, la corrupción, etcétera, pero un etcétera cortito, que ahí nomás se acaba, como sus ideas políticas, es porque la repetición de un discurso en todos los actos se debe a la consideración del gobierno para con sus oyentes, para que éstos puedan recordar en cuotas el mensaje que deben repetir a su vez en el café y en las reuniones familiares; también a la consideración de los que rodean al presidente para que éste no se vea obligado a tomarse sus cuartas vacaciones en lo que va de los cinco meses de mandato por tener que memorizar un discurso diferente.

Me contaba hace mucho tiempo el Vasquito Irtzuberea que, cuando aún vivía en Barcelona, una persona le criticó, le cuestionó que por qué su hija de menos de tres años decía “enojado” en vez de “enfadado”, que en España costaba saber el significado del enojo porque estaba en desuso, siendo que lo que estaba en desuso era el diccionario de esta inquisidora persona. Porque la mediocridad busca equiparar, pero busca equilibrar para abajo. Para qué vas a estudiar para sacar las mejores notas si podés distraer a tus compañeros para que no saquen una nota más alta que la tuya; total, después podés decirles que quién les quita lo bailado; y si no que miren a ese científico con no sé cuántos posgrados que no tiene dónde caerse muerto. Son los mismos que están de acuerdo con que se desmantelen ciertos programas de inserción social, porque para qué gastar plata en cosas que ya pasaron, eso de los militares ya pasó, lo del mercado interno es un verso para mantener borrachos, y seguramente a esas minas les gusta que le peguen. Para qué financiar una de las mejores universidades públicas de América; eso es un gasto innecesario que bien se lo podríamos dar a empresas extranjeras para que generen trabajo, si al fin y al cabo los estudiantes terminan siendo cajeros de supermercados. ¿Qué es eso de andar subvencionando a los desempleados del futuro, como lo hacía el anterior gobierno? Ese dinero podríamos dárselo a las facultades privadas que no dejan que nos descarriemos de la fe. Porque pensar que las universidades son para cualquiera es un desperdicio, por eso está bien ponerle un precio, para que sólo pueda acceder gente como uno. Lo mismo con los autos, los restoranes, la salud, la educación, la vivienda y el alimento; el que no alcance esto es porque no se lo merece. Un medio de distinción natural: el que puede pagar, estudia; el que no, a la metalúrgica. Porque al fin y al cabo, si uno puede pagar, aprueba, y pagando y aprobando es de la única manera en que este tipo de instituciones puede prevalecer.

FORRO AMARILLOEs lamentable, pero así razona la mediocridad argentina. No sólo la argentina, porque lo primero en globalizarse fue la mediocridad. Y así, los hay que piensan que para qué intentar políticas novedosas si explotando (literal y figuradamente) un país pueden quedarse con sus recursos sin el agobiante esfuerzo de una negociación. Como diría un sabio amigo: “Para qué intentar la heterodoxia si la ortodoxia aún funciona”. Y tal como piensa de las universidades, opina de los medios de comunicación. ¿Pluralidad? ¿Para qué? ¿Para que después venga un cualquiera que, en un ejercicio de criterio, quiera derribar años de sólidas estructuras de prejuicios? Si pensando todos más o menos lo mismo estamos bien, sin pelearnos, sin discutir, siendo felices, juntos

Razona así porque entiende que si todos tuvieran sus mismas herramientas su mediocridad quedaría aun más expuesta. Porque con el mismo martillo unos hacen una mesa, otros prueban reflejos y otros se sangran los dedos. Por eso nuestro emérito representante y sus secuaces intentan abolir todo lo que huela a política, porque en sus manos sólo les sirve para machacarse; ¡tantos clavos y no dan una!

Elegimos una mediocricracia por la inseguridad, pero no por la inseguridad de las calles, ni por la delincuencia, la elegimos por una inseguridad personal, por el temor de que un cualunque de baja estirpe nos muestre que sin papá no somos nada, que un título puede ser conseguido y no comprado, y que ese trabajo que tenemos lo puede hacer cualquiera aunque no tenga un tío como gerente de la empresa. El miedo a la libertad, porque la libertad se da en la igualdad, no en la posibilidad individual de salir de compras. Mediocricracia. Miedicocracia (MM). El miedo del otro; no de que nos asalte o nos viole, sino de que sea mejor, de que nos muestre quiénes somos en realidad. Por eso se estigmatiza al otro, para que sea responsable de todos los males, para que sea peor. Por eso, como dijo Eduardo de la Serna, los medios de comunicación revivían a Lázaro cada dos días: para culpar al otro y obviar la política (o su ausencia). Pero la mediocridad argentina, aunque no tenga otras voces que le digan que les están montando un policial para que se olviden que les están saqueando los bolsillos y los derechos, ¿no es capaz de preguntarse por que Lázaro Báez dejó de ocupar las primeras planas y todos los horarios cuando saltó que era socio de un primito del presidente que además ocupa un alto cargo en la función pública (aunque demuestre tanto conocimiento de lo público como su primo de ingeniería civil)? Misericracia. Mierdocracia (MM).cucaracha1

Esta mediocridad es la que, antes de las elecciones, creía que estaba bien ser un panqueque (un hipócrita que se da vuelta según su conveniencia) porque un agua saborizada se lo decía. Y es la que ahora se imagina viviendo en una meritocracia donde cada persona tiene lo que se merece, porque se lo dice un anuncio. Y esta mediocridad, que ansía “tener y poder”, es la que toma el agua saborizada y se compra el auto del anuncio para diferenciarse del resto, de esos otros que nunca, porque no les da el cuero, podrán ser tan mediocres como ella misma.

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Clase de pueblo o pueblo de clases

abril 12, 2016 at 2:49 am (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

Sólo unas pocas palabras hoy. Sé que para esto debería tener una cuenta en Twitter o Facebook pero no las tengo y espero no tener que tenerlas nunca.

mauricio_macri“Yo no tenía ni idea, mi papá me ponía en directorios”, decía, más o menos, nuestro presidente al ser inquirido por sus empresas offshore. ¡Pobrecito nuestro presi: no sabía nada! ¡Qué ingenuo!

¿Qué clase de pueblo somos que votamos a un ingenuo para dirigirnos? Reformulo la pregunta: ¿Qué clase de pueblo somos para volver a votar un ingenuo para que nos represente? ¿No nos bastó con De la Rúa? ¿O con los otros anteriores que eran tan buenos y no los dejaron gobernar? El pobre Macri no sabía nada… ¡Otro ignorante al poder! Pero Macri no es ingenuo, es un boludo que se cree vivo y se hace el ingenuo. Entonces, ¿qué clase de pueblo somos que creemos que un pelandrún de esa índole puede representarnos?

Ahora, dejemos de lado su ignorancia (que a nadie puede sorprender a esta altura de las cosas), y focalicemos nuestra atención en un tipo de más de medio siglo de existencia que sigue culpando a su padre de las cagadas que se manda. ¿No nos resulta, al menos, extraño haber elegido como presidente a un viejo que se perpetúa en una adolescencia malcriada y confundida por haberlo tenido todo de arriba? ¿Qué clase de pueblo somos que elegimos a un tipo cuya única estrategia es culpar al otro de sus propios fracasos? ¿Qué clase de pueblo somos que votamos a un tipo que rellena su nadería discursiva hablando de una hija que seguramente tuvo con fines políticos y económicos y nada más? Como a su esposa… Por ahí me precipito en estas últimas apreciaciones, pero tampoco tendría que sorprendernos.

Tengo argumentos bastantes más concisos para criticar la política… mejor dicho: la falta de política de este tipo, pero quería hacer hincapié en este pequeño pero gran detalle, que no es ninguna nimiedad. ¿Realmente creemos que un tipo que tuvo todo sin siquiera transpirar en los partidos de fútbol con sus amigos nos va a redimir de nuestras penurias? ¿Qué clase de pueblo somos? ¿De verdad pensamos que un tipo que rellena cualquiera de sus discursos con palabras como “unidos”, “juntos”, “para adelante”, porque en realidad no tiene nada para decir (o si tuviera diría: “Les estoy sacando su plata para dársela a gente que no la necesita pero tiene más que yo así que tengo que ser servil”), nos va a ayudar en algo?

Yo no lo voté y no lo hubiese hecho ni amenazado, pero me hago cargo porque soy Pueblo, y creo que este Pueblo, del que soy parte, no va a dejar que un energúmeno de estas características siga presumiendo de que nos representa. Este tipo no nos representa. No podemos dejar que se lo crea, porque si dejamos que se lo crea, ¿qué clase de pueblo seríamos?

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Darle tiempo

marzo 22, 2016 at 8:04 pm (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

“Juegan a ‘primero yo’ y después a ‘también yo’
Y a ‘las migas para mí’ y cierran
el juego porque ya saben que… el tonto nunca puede oler al
diablo (vida mía!) ni si caga en su nariz”

Indio Solari. El tesoro de los inocentes

MMPasados tres meses del mandato de MM, no me enteré de ninguna acción, ninguna decisión pensada y orientada para el trabajador. Por ahí sólo es desinformación mía, pero ni aun en los medios de comunicación que están a su disposición pude leer u observar ninguna medida que indique lo contrario, a menos que los consejos de andar abrigados por casa para ahorrar energía, de aprender a revisar la basura para la tarta de la noche, o de haber recuperado el tiempo libre al haber perdido el empleo sean la buena nueva y el cambio que todos estábamos esperando. Imagino que debe haber una red de información clandestina, perseguida y demonizada por los de La Cámpora y por las Abuelas de Plaza de Mayo que nutre a una parte de la población (cada vez menor) que sigue negándose a arrepentirse y responsabilizarse de haberlo votado y que se aferra con uñas y dientes a la hartamente repetida y trillada pero nunca explicada consigna de la “herencia recibida”. ¿De verdad? Porque si bien esta Argentina que recibió MM no cuenta con el superávit fiscal de Noruega, es la mejor Argentina que haya recibido nuevo mandatario alguno desde hace muchos, pero que muchos años. Por supuesto: no para los dueños de los granos, ni para las entidades financieras ni para las corporaciones internacionales que tanto velan por el bienestar de nuestro pueblo.

No es malo ver televisión; lo jodido es obedecerla. No aprendimos a leer el diario sino sólo la postura del hombre que lee el periódico con el café. Mientras tanto, nuestro querido presi, intenta hacer uno de los peores negocios (para Argentina; seguramente no para él ni para sus secuaces) pagándoles a los buitres la suma exigida por ellos y pasándose por donde termina la sisa del pantalón la resolución de la ONU para frenar el impío accionar de los fondos buitres, aprobada por 136 países (casi la misma cantidad de diputados que estuvieron a favor de la estafa a la que este gobierno denomina “acuerdo”), a los que sólo se opusieron seis, entre ellos (cómo no) Estados Unidos, Israel, Alemania y Gran Bretaña. Intenta llevarlo a cabo bajo extorsión, con amenazas de ajuste si no obedecemos sus caprichos. Como si no hubiera habido ya ajustes. Como si los encargados de prestar el dinero, más precisamente de traspasar un dinero a sus amigos para que nosotros paguemos los intereses, no nos fueran a exigir ajustes.

Hay que pagar para que entren las inversiones, nos dicen. MM1Y andamos repitiendo que hay que honrar las deudas sin preocuparnos ni reflexionar en cómo fueron contraídas. Hay que ser buenos y sumisos con los poderosos y hacerles un buen servicio ya que estamos de rodillas. Y si tenemos que derogar leyes votadas por nuestro pueblo, las derogamos, porque nuestro pueblo es ignorante y bárbaro y no sabe ni la cuarta parte de lo que saben de leyes los potentados del hemisferio norte. Y nos meten el miedo de que es la única salida. No sé para que diablos promocionó que había formado el mejor equipo de economistas de todos los tiempos si no son capaces de tener otro plan, otra salida que la sumisión. Para eso hubiese nombrado ministros a cualquiera de los periodistas del grupo Clarín, que incluso le hubieran salido más baratos al Estado. Pero no, no hay otra alternativa: es eso o el apocalipsis. Es extraño como esta gente, que representa a la oligarquía y sus intereses, es capaz de someterse como país a la misma humillación que ellos, como personas, pretenden de las clases que ellos tratan de inferiores. Porque es así: al ser ellos la elite dominante, la única capaz de gobernar, tienen plenos derechos sobre sus subordinados, porque al permitirles limpiar sus mierdas les están haciendo un favor. Entonces, esta clase que entiende que saca a sus avasallados de su propia mugre para que aseen la de ellos, que es una mugre muy superior, no tiene inconvenientes en arrodillarse y limpiar las letrinas de otros Estados, porque cagan que da gusto.

“Hay que darle tiempo”, sostienen algunos que tal vez miren con secreto encanto la ola de despidos y la quita de subsidios, porque lo que los subsidios logran es fomentar la vagancia, que es la antesala de la militancia. Y es tanto el odio que les han inoculado que son incapaces de observar que el aumento del desempleo le baja el costo de su propia mano de obra, porque aumenta la cantidad de personas dispuesta a hacer su trabajo por menos dinero. No son capaces de verlo porque ellos sí son trabajadores y no unos vagos que viven de los impuestos que ellos pagan. Como tampoco ven, porque la tele que acatan no se los dice, ni tampoco los diarios que tan bien les quedan en las manos, que se están creando ministerios, secretarías y subsecretarías nuevas para que puedan entrar los familiares y amigos de los nuevos dirigentes, que cobran el triple y son la crème de la crème de los ñoquis.

Darle tiempo a unos cabecillas cuyo único plan de gobierno, hasta ahora, fue destruir, desmantelar todo aquello realizado por el gobierno anterior, sin más estrategias que las de la revancha; a tal punto que son capaces de hundir el barco en el que cruzan las aguas profundas porque estaba hecho por los anteriores. Da igual el costo que se tenga que pagar mientras las clases inferiores, los negros, los vagos entiendan que al país le conviene más que la mayoría pierda derechos a que una minoría pierda privilegios. Si es que al menos tuvo y tiene ese plan, porque al parecer se vieron con un gobierno y un poder que no esperaban, que los agarró desprevenidos y desprovistos de la imaginación de los anteriores para, aunque sea, improvisar y crear alternativas.

Darle tiempo a unos ejecutivos que arrasaron con el concepto de “la patria es el otro” para instalar el de “la culpa es del otro”, concepción que le viene al dedillo al medio pelo argentino que se las sabe todas, y por eso no aprende más.

Mientras tanto, la tan mentada grieta se ensancha hasta convertirse en un cañón en el que muchos se despeñarán para convertirse en su carne; y entre esos estarán los que posan con el diario, aunque no se den cuenta que van cayendo. Y si llegasen a darse cuenta, culparán a la militancia o a los negros de mierda que cavaron el pozo con tal de caerles bien a los que miran con desdén desde lo alto del precipicio. Pero nunca les caerán bien, ya que sólo les sobaban el lomo porque les eran útiles; simplemente caerán y listo.

MM2Hay que darle tiempo, dicen algunos que no alcanzan a ver como la soberanía nacional se va por el desagüe, al tiempo que las transnacionales intentan entrar y sacar los capitales como Pedro por su casa; ni alcanzan a escuchar que su presidente, sin que se le mueva un músculo de la vergüenza o del ridículo, dice que todos los nuevos desempleados quedan en la calle porque con eso les está haciendo un favor, ya que el trabajo que tenían no los dignificaba; ni oyen cuando sus ministros tratan de bárbaros arribistas a la gente del interior, de grasas a los militantes y niegan el genocidio militar. Y no escuchan ni ven porque están todo el tiempo ocupados en ver un video que no prueba nada, pero que los lobistas de los canales de televisión opinan que tiene que ver con Cristina, que es la culpable de todo, facilitándole así el esfuerzo de pensar y cuestionarse a su perezoso televidente. Pero éste no debe preocuparse ni sentirse usado y subestimado porque las corporaciones le dicten lo que tiene que pensar y decir, pues hacen lo mismo con su adorado presidente. Y tal vez no le quede otra, porque están callando y censurando las voces que disienten.

Para colmo, Estados Unidos vuelve a hablar bien de Argentina y su mandatario; con todo lo que eso significa. Buen perro… buen perro.

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Veo y escucho

enero 13, 2016 at 2:40 am (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

“¡¡¡No te comas la voz, Ohhhhhh!!!” Bersuit Vergarabat

Si usted, padre o madre de un niño en edad escolar, alguna vez recibe una notificación del colegio que dice más o menos así:

En el primer recreo del día 5 de marzo del año en corriente, su hijo Fulanito de Tal y Cual se acercó a un simple Menganito a exigirle el sánguche de ternera y tomate que a duras penas se acababa de comprar juntando monedas. Menganito cuestionó la falta de lógica del pedido y conminó a Fulanito de Tal y Cual a que si quería el sánguche lo fuera a buscar. La bronca o el miedo hicieron tiritar a su hijo, y éste corrió en busca de ayuda hacia chicos de grados superiores y les prometió, aparte del dinero de su bolsillo, que le alcanzaba para pagar los sánguches de todos sus compañeritos, el sánguche de ternera y tomate del botín. Los niños mayores agredieron a Menganito y le arrebataron el sánguche ante la satisfacción de Fulanito de Tal y Cual que no tenía nada de hambre; el mensaje estaba dado.

niño malcriadoSi usted, padre, madre o tutor recibe una notificación de esta índole, no se alarme por la conducta de su hijo, porque puede llegar a ser presidente. Y si esta proyección no le basta (sabido es el inconformismo de algunas castas) puede mover sus influencias y hacer despedir al docente que le envió la misiva. Y si la dirección se niega a una medida tan arbitraria, puede despedirla también; nada podrá opacar la inflamable y brutal carrera de su hijo. Y cuidado con que, en el futuro, no le quieran entregar a su hijito el bastón de mando donde exige su capricho, porque será capaz de llamar a sus amiguitos pesados.

Los que deberán preocuparse serán los señores Mengano cuando reciban una carta diciendo:

Si bien no hay testigos, la paliza que su hijo recibió en el primer recreo se debe al atrevimiento, al coraje y la osadía de querer e intentar defender lo que era suyo.

Y después dicen y andamos repitiendo que el mundo es de los valientes. En uno más entre tantos atropellos de este nuevo gobierno, echaron a Víctor Hugo Morales de la radio. El atropello fue filmado por uno de los productores del programa de VHM, y ¡oh, sorpresa! fue despedido al día siguiente. Los que dejaron cesantes a estas dos personas, y a otras tantas, muchas más, casualmente no dan la cara; deciden desde las sombras, desde las oscuridades, por eso deben apagar cualquier fueguito, deben clausurar cualquier entrada de luz, porque eso los encandila, los nubla hasta la ceguera. La pregunta es: ¿dónde está la valentía en tirar la piedra y esconder la mano? ¿Dónde está la valentía de no dar la cara, de no poner el cuerpo? Imagino que en un lugar recóndito y nunca visitado, cubierto de telarañas, en el fondo último de la oscuridad, donde nadie (o muy pocos) se arriesga a llegar porque antes está el cuco o la picadura ponzoñosa del miedo. Por eso, los que viven de la oscuridad hacen lo imposible para que nadie alcance ese rincón, y por eso levantan muros y sacan a las Fuerzas de Seguridad a la calle, siendo los primeros cobardes, contratando patoteros para que ninguno le arrebate un sánguche que no piensa comer pero sí conservar.

Lamentablemente no veo ni escucho a ninguno de los que antes clamaban por la libertad de expresión manifestarse a favor de VHM y de otros periodistas que también están silenciando, todo lo contrario: más bien festejan que la grieta se cierra, porque un discurso único (como los camiones hidratantes, las balas de goma y las que no lo son, las cachiporras, los cascos y los escudos, las bombas de gas y las que no son de gas) evita cualquier confrontación. Y ahí está la mitad de la población siguiendo paso a paso la ineficacia operativa del gobierno y las fuerzas de seguridad para atrapar a tres sicarios que ellos mismos ayudaron a escapar, mientras por otro lado callan a los que intentan contar que la realidad no es una producción de Hollywood, que se está persiguiendo, amenazando y castigando a otra gran parte de la población que de delincuente no tiene nada (se cambió la estigmatización de “subersivo” por la de “militante”), y cuyo único pecado es disentir, no estar de acuerdo con los designios, los caprichos de una clase sin rostro, sin pecho, a la que no le cuesta someter a un presidente porque ya venía arrodillado (siempre con el debido respeto que la investidura presidencial propone). cordon policialEl miedo a la libertad del que habla Erich Fromm, porque la libertad aísla y nadie quiere quedarse sólo. La valentía también aísla… o así también lo piensa una gran mayoría de periodistas y empresarios que se han roto las rodillas y se quedaron sin saliva para llegar hasta donde llegaron, y no se van a arriesgar por un tipo que eligió morir de pie. Filosofía de cordero. Pero nada aísla tanto como el egoísmo, la falta de solidaridad, la ausencia de comprensión del otro.

Lo que es peor: veo y escucho a muchos de los que clamaban por la libertad de expresión alegrarse y mofarse de estos despidos, sin querer entender que les están usurpando las propuestas para que no cuenten con otras opciones que ver culos bailando, un policial bastante mediocre o la apóloga serie “Los ricos no piden permiso”, y para que los medios hegemónicos traduzcan las barbaridades que dice el presidente (con el consabido respeto que la investidura me merece) en defensa de la inoperancia de su corte como sesudas estrategias jamás pensadas en pos de la bonanza de la Nación. Veo y escucho a muchos que se rasgaban las vestiduras por las instituciones pasar silbando bajito delante del cordón policial que impide la entrada de Sabbatella a la AFSCA, aun con los amparos aceptados por dos jueces contra el decreto presidencial. Veo y escucho a muchos que antes se quejaban de los otros mandándolos a trabajar mirar para otro lado y callarse cuando el gobierno que eligieron deja a miles sin empleo. Veo y escucho a muchos que ponían el grito en el cielo ante “la falta de libertad” y “el autoritarismo” volviendo mansamente al redil donde no verán ni escucharán nada más que una vocecita tranquilizadora (?) en su conciencia (¿?) que repetirá hasta el cansancio que “algo habrán hecho”, para quedarse sin trabajo o para cualquier otra cosa.

Pero también veo y escucho a muchos que, como Cruz, no van a consentir que se cometa el delito de matar ansí un valiente. Veo y escucho a muchos que ya no se bancan el pirotécnico policial hollywoodense, porque al final, en los créditos, siempre salen los mismos. Veo y escucho a muchos que entienden que el único lugar posible para la pluralidad de voces va a ser en las calles. Veo y escucho a muchos que comprenden que ningún ciego que haya recuperado la vista quiere volver a la oscuridad. Veo y escucho a muchos que no desean que su país esté gobernado por Fulanos, sean de Tal y/o de Cual.

Sé de qué lado de los muchos que veo y escucho quiero estar. No podemos permitir que nos quiten la calle y la voz, que nos callen la calle. Y si caemos en una frase hecha y la decimos, que sea a conciencia y en pleno entendimiento, no como simple repetición: no podemos dejar que el mundo sea de los cobardes y genuflexos. Pero seamos cuidadosos, porque ellos quieren que actuemos con impotencia para justificar su prepotencia.Brave

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En la misma barca

diciembre 26, 2015 at 11:50 pm (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

“A Macri le dicen Semana Santa, porque no se sabe si cae en marzo o en abril” Humorada popular prestamente a ser tildada de golpista

Y aquí va otro intento de comprender a la clase media argentina… en realidad funcionan muy parecido en el resto del mundo, pero es la que me toca. Apenas han pasado dos semanas desde que Macri se invistió de presidente, y su stress es tal que ya se tomó vacaciones. Para alguien que no había trabajado en su vida, estos quince días deben haber sido harto agobiantes. Y mientras nuestro vagoneta preferido (para un 51 por ciento, al menos) descansa en Córdoba, una entidad creada por una ley votada por todos nosotros durante mucho tiempo es embestida y allanada por la Policía Federal, por orden de un juez, por medio de un decreto de necesidad y urgencia. Hay que matizar el significado que este gobierno elige para referirse a lo que es de “necesidad y urgencia”, porque bajo estos términos crea decretos, y con la misma excusa se toma un descanso. ¡Pobre! Lo mucho que habrá necesitado estas vacaciones… ¡y con qué urgencia!

macri_dormido

Duérmase niño, duérmase ya… que viene el…

Y mientras el señorito reposa, Concordia se hunde. Y la vicepresidenta pide donaciones a través de la ONG que ella preside junto a otros funcionarios de Cambiemos, la Fundación SUMA; señal de que el Estado ya no tiene ninguna injerencia en los asuntos del Estado. Y espero, aunque ya sin mucha fe, que no sea como cuando las Malvinas, que recolectaron donaciones que nunca llegaron a nuestros soldados. Pero cualquiera sabe lo agotador que resulta transferir los recursos de los trabajadores y los pobres a los ricos, es un ejercicio desgastante y bien se merece un descanso… un largo descanso.

Pero no estoy para hablar de esta gente cuyo accionar carece de cualquier sutileza, sino para tratar de interpretar a esta clase media que supo legitimarlo, y ya no a Macri como presidente sino a sus empleadores, a los que deciden por él tras los bastidores.

Si bien es cierto que este avasallamiento está generosamente blindado por los medios y por el Partido Judicial, cabe también preguntarse hasta cuándo vamos a conformarnos con un relato carente de una imaginación que enriquecía el inconsciente colectivo. Hasta ahora la única medida que se tomó para la gente de a pie es la enseñanza de que con ellos no se juega (con ellos, los de los bastidores). Macri fue el primero que aprendió, y si él es nuestro presidente…

Entiendo que una clase que ha logrado lo que nunca había logrado en estos últimos años ahora pretenda conservar lo adquirido. Pero la lógica me dice que si lo que quería era acuñarlo tal vez debiera haber apostado por una continuidad. Ahora, si lo que quería esta clase era acrecentarlo, duplicarlo, triplicarlo ha escupido para arriba, porque es un anhelo que ni les pertenece ni les corresponde; a lo sumo, los de los bastidores, le concederán la oportunidad de interpretar la realidad desde los pasillos y habitaciones de su casa, como hace Mirtha Legrand. Macri FiestaPero ya que se han vuelto tan conservadores deberían denunciar el engaño y admitir que aquellos, esos prestidigitadores profesionales que les prometieron preservar las instituciones las están haciendo desaparecer, como han hecho siempre, con lo peligroso que resulta el término en manos de esta gente; la concepción de “necesidad y urgencia” es un poroto al lado de la significación que le dan a la inexistencia; o su principal herramienta, si no la única: el que tiene en la mano un martillo sólo ve clavos. En menos de quince días ya hicieron desaparecer el Congreso.

A menudo he escuchado a representantes de esta clase (este escrito no pretende precisión científica sino que busca en la clasificación o generalización un método que lo acerque a la comprensión de este espécimen humano), decir que estaban cansados, hartos de darles de comer a los pobres, de laburar para que esos holgazanes se compren el vino y las drogas, y los entiendo. Entiendo que no tengan interés en trabajar para los más necesitados si casi por el mismo sueldo, a veces por menos, pueden laburar para los holgazanes ricos. Y si bien se gana un poco menos, se compensa con el socialmente saludable hecho de estar sometido a alguien de alcurnia. Porque esos vagos no quieren laburar, dicen estos especímenes, estos ejemplares, estos prototipos de la clase media sin que se les mueva un pelo al confesar la paupérrima cifra que pretenden pagarle a esos vagos por el trabajo que ellos no quieren hacer; entiendo que también deseen que cese el trabajo y se abarate la mano de obra, porque de esa manera también pueden conservar su estatus y someter al que es más pobre como los más ricos lo hacen con ellos; una revancha que no hace foco, que dispara a la presa equivocada para obsequiar a sus amos; la revancha de arrastrase bajo la mesa por si cae algún bocado y, si cae, cazarlo inmediatamente y correr al patio a enterrarlo donde nadie lo vea, para volver a los pies del amo por si descuida otro bocado o las migas de su falda. Y por supuesto que es mucho más digno pagar las vacaciones de los haraganes ricos que solidarizarse con los desastres naturales y las personas que los padecen (y si la sensibilidad de Macri, como representante de este estrato social, es tan desmedida que no soporta, no tolera contemplar el sufrimiento ajeno, es también justo, necesario y urgente permitirle que usufructúe nuestro dinero para desconectar de tanto desconsuelo en las sierras cordobesas; debemos cuidar a nuestro presidente, y comprender que si siempre lo agitó leer, por eso no lo hizo en 50 años, imaginémonos ahora que tiene que leer todo lo que le dicen que tiene que decir. Y si se quiere tomar los próximos cuatro años, por mí que lo haga); claro que es mucho más sano que la quita de retenciones al campo vaya a parar a un grupo de magnates, si total los pobres se ayudan entre ellos; también es una forma de pensar que es el camino correcto para alcanzar la tan mencionada pobreza cero: haciéndola desaparecer. Pero también saben que mantener la pobreza es sumamente necesario, porque son los pobres los que van a poner el pecho cuando las balas quemen, mientras los otros se quedan en sus casas, aferrados a la realidad de sus pasillos, abrazados a ese escenario que es sólo una imitación barata y grosera de los salones a los que siempre aspiraron, y olvidados de aquellos que alguna vez los hicieron sentir útiles y serviles usándolos como forros; acuñando sus treinta dineros, como aquella otra vez en que no supieron ver (detrás de sus paredes) o no quisieron ver (detrás de sus muros sin grieta) que el agua, la arrogancia y el desprecio por el otro se lo estaban llevando todo.

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