Los animales sueltos son intratables

junio 1, 2017 at 1:11 am (Diario ínfimo (Sebastián Irtzuberea))

fantinoTengo un amigo que está convencido que un debate, una conversación sobre política debe empezar y terminar por el tema de la Corrupción (sí, él lo pone en mayúsculas y negrita, aunque lo esté diciendo en voz alta), por eso es muy difícil mantener una charla de política con él. Es uno de los que no quiere a Cristina, aunque no estoy seguro que sepa bien por qué, simplemente no la quiere… Y no importa el debate que se esté manteniendo, pero él se las ingenia para meterla a ella o a los funcionarios de su gobierno en el brete. Funciona con el mismo reflejo que los trolls de Marquitos Peña, independientemente de lo que se esté hablando o de cuál sea la noticia. No importa si Odebrecht tiene a todo el gobierno de Macri con el culo entre las manos por coimas e irregularidades, la respuesta es: “Y los bolsos de López”, “Y lo que choreó La Cámpora, que además iban armados” (y si uno les pide que desarrollen el tema se vuelven locos porque sólo son capaces de recordar los titulares de Clarín y los zócalos de TN). No importa si la inflación supera con creces la de gobiernos anteriores, total siempre es culpa de la “pesada herencia”, y por esa misma razón es que en un año y medio nos endeudamos como nunca antes lo habíamos hecho y se triplicó la fuga de capitales, pero eso es culpa de Báez y sus negocios con la chorra de Cristina. De nada sirve comentarles que cada vez que investigan a alguien para acusar a CFK y tratar de proscribirla para siempre, cada una de esas veces aparece implicado un socio o un testaferro de nuestro no sé que adjetivo ponerle presidente. No importa si tienen a la justicia agarrada de las bolas y a los genocidas lamiéndoselas o viceversa, no importa si le recortan medicamentos a hospitales y jubilados, no importa si se desmantela la educación pública, si se cierran las industrias o aumenta el desempleo por las políticas de este gobierno, no importa si se empeñan los recursos naturales y se regalan las Malvinas, o si se les chupa las medias a todos los países que se cansaron de saquearnos, ni si Macri va a China en un viaje de negocios e intenta condonarle una deuda a su padre, ni si se tira al bombo a YPF en un servilismo genuflexo, al igual que a Aerolíneas Argentinas, ni si la Ministra de Seguridad no sabe dónde queda Salta o si ninguno de ellos sabe que cuernos pasó un 25 de Mayo de 1810, porque además desconocen que fue ese año, ni si la titular de la Oficina Anticorrupción (esa palabrita que tanto les gusta) fue puesta a dedo (porque no cumplía con los requisitos requeridos) para tapar todas las miserias que el PRO barre bajo la alfombra y para denunciar hechos, cual cualquier Carrió, que más que para hacer justicia sirven para desviar la atención. No importa que haya bajado el consumo de leche, carne y pan y que a su vez haya subido el de champaña y 4×4. No importa que haya escuchas ilegales, porque son para frenar el comunismo de Kicillof, ni que la Policía irrumpa en los secundarios ni que los militares vuelvan a copar las calles; no importa que se perdone a los criminales de lesa humanidad, no importa, porque siempre recurrirán a Hotesur, a los bolsos de López y a la yegua y chorra que nos reparió. ¿Qué es lo que saben de eso a lo que apelan? No más que lo que le dan masticado los medios de comunicación. ¿Y qué saben los medios de comunicación? Que deben cuidar este gobierno porque ellos lo pusieron ahí para que les restituyan lo que los “populistas” le habían arrebatado.

En vano uno trata de hacerles entender que un resentimiento inducido, un odio inoculado, una rabia contagiada no son un argumento político. Por supuesto que la corrupción es condenable, en todos y en cualquier caso. Le acerqué ambas reflexiones durante la conversación. Las pasó por alto porque continuó en su obstinada diatriba y en el encarnizado intento de que yo condenara o aceptara que López debía ir preso. También le hice saber que en ningún momento defendí al tal López, nada más decía que un debate de política no tiene que cerrarse sólo en el tema de la corrupción porque si no entramos en una espiral de la que no salimos más y es ahí donde un debate político se convierte en una mera discusión partidaria y maniquea. Tampoco pareció hacer caso de esto, o no lo debe haber leído… sí, “leído”, porque la discusión se resolvía en un grupo de WhatsApp. Como si ya no fuera difícil mantener una conversación civilizada de temas políticos frente a frente, se nos ocurre hacerla por este medio.

Comenzó con uno de los chistes que suele enviar este amigo (en adelante A) para despotricar contra el gobierno anterior. La derecha, el conservadurismo, además de ser (como cualquier enfermedad) una rama específica de la mala educación, suele ser muy poco creativa, casi nada ingeniosa y apenas graciosa (podemos citar a Miguel del Sel, Nik, Lanata y el hijo bobo de Tato Bores entre los más notables exponentes de este tipo de humorista, y ya ven la gracia que hacen). Yo opté por ignorar ese tipo de agravio (el que corresponde al mal gusto no el idiosincrático), pero otro amigo (en adelante B), que tampoco se caracteriza por su adoración a Cristina, respondió: “Avisen cuántos añitos más hay que darle a Macri pa q haga algo”. Ya que la bomba estaba echada, sugerí que le preguntaran a A o a P (otro participante del grupo con un alto nivel de encarnizamiento para con CFK), que ellos tenían la data. A contesta con una guarangada que golpea un poco a este gobierno pero sólo con la excusa de martillar al otro de rebote. Entonces B cuenta su experiencia: dice que en los últimos 12 años él pudo crecer más que su familia en toda su vida y que en este último año y medio tuvo que cerrar su negocio, que lo había mantenido durante 20 años pasando momentos feos como los del menemismo, incluso. Ignorando el triste relato de B, A argumenta (¿?), con tal de meter a todos en la misma bolsa, que nunca tuvimos un gobierno que hiciera las cosas relativamente bien. Ahí me meto y me dirijo casi solamente a A: le digo que bastaba con mirar qué era lo que este gobierno estaba destruyendo con tanto ahínco para darse cuenta lo bueno que había hecho el anterior, pero que además me había cansado de enumerarle cosas que se habían hecho bien durante el llamado kirchnerismo. A se aferró a una denuncia de Laurita Alonso, en el programa de Majul, contra 6-7-8. Evidentemente no sabe quién es Laurita Alonso y Majul, y se lo hago saber… no es que no los conozca, es que no sabe o no quiere saber que de trigo limpio sólo les queda el abono. Y ahí se encarnizó con lo de López y Báez y no quedó conforme hasta que yo dije que si son culpables deberían ir presos junto con los que están detrás de ellos. Recién ahí se conformó y abandonó, triunfal, la conversación. Se habría ahorrado un precioso tiempo si hubiese leído antes, desde un principio, que nadie estaba de acuerdo con la Corrupción, pero estaba tan obsesionado en que aceptáramos la palabrita ligada al gobierno anterior que no se permitió abandonar antes la discusión ahorrándonos un tiempo precioso.

C, otro amigo, suele decir que hay personas dispuestas a sacrificar lo que tenían en aras de no dar el brazo a torcer, de no aceptar lo evidente porque eso los colocaría en el lugar del error. También dice que hay personas dispuestas a sacrificar lo que tenían con tal de que otros, que gozan de una condición peor a la de ellas, tampoco lo consigan. C suele ser algo radical. Pero es cierto, aunque C no lo haya dicho, sino que lo digo yo después de una asociación mental, que hay personas que se niegan a un debate sobre política (también pasa mucho en los programas de panelistas). Se niegan o se ven imposibilitados de sostener una conversación o de emitir un argumento porque es tal la satisfacción que sienten al pronunciar la palabrita que la boca se les llena de una efervescencia como de caramelos Fizz, como de burbujas de champaña, como de vitamina C de Roche que les impide una oración compuesta proveniente de una reflexión larga. Entonces, cada vez que pronuncian la palabrita se les llena la boca y la garganta de burbujas, de una espuma que rebalsa incontenible, como la de la rabia, ésa que transmiten algunos animales domésticos u otros seres silvestres.

Hay otra palabrita que también ocupa un lugar placentero en boca de estos especímenes: “Patria”, que es al concepto que aluden cuando quieren hacer ver que el otro les importa, aunque en realidad les importa un bledo.

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” Juan 8:44

macri-risa

 

 

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