Depende (quincuagésimo intento por comprender a una fracción de la población argentina)

marzo 30, 2017 at 7:26 pm (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

Depende… ¿De qué depende? Jarabe de Palo

Tenemos lo que nos merecemos, es cierto, pero ¿qué hicimos para merecer esto? La primera respuesta que se me pasa por la cabeza es haber duplicado la clase media durante los gobiernos del kirchnerismo. Esta aseveración no es gratuita ni para nada partidista, puesto que son datos del Banco Mundial, organismo, por cierto, reacio a las formas de gobierno de dicho periodo. La clase media suele morder la mano que le da de comer y lamer la bota que la saca a patadas de bajo de la mesa, como decía, más o menos, Hoffer. Creo que fue Jauretche el que advirtió sobre este comportamiento, que cuando está bien (la clase media) vota mal, y cuando está mal, vota bien. Y puesto que la clase media no sabe votar, este gobierno de Cambiemos hace muy bien en reducirla, y hasta ahora parece ser lo más afín que intentó para que la democracia funcione.

En segundo lugar se me pasó el recuerdo de una frase que oí repetidas veces en distintos personajes y diferentes escenarios. No la citaré textual, porque tiene algunos matices, pero termina diciendo que se está mejor dependiendo de un salario, por más ínfimo que sea, que tomar las armas contra un piélago de calamidades y hacerles frente; que es más seguro una miseria mensual que la incertidumbre de un emprendimiento propio. Nunca vi tanta gente animándose a esa incertidumbre como en la década pasada. De pronto se abrían negocios donde antes no había nada… y funcionaban. Pero menos mal que este gobierno nos vuelve a liberar de la incertidumbre y la oscuridad haciendo que esos emprendimientos se fundan y cierren, y sus dueños vuelvan a aceptar un trabajo mal pagado para enfrentar sus deudas y las necesidades de su familia; es mejor así: es más seguro.

Venimos preparados para la dependencia; y si nos cortan el cordón umbilical, nos aferramos con fruición a una teta, porque nos negamos de entrada a valernos por nosotros mismos. Siempre es más fácil culpar a una teta por nuestra malnutrición que hacernos cargo de la propia ineptitud; la culpa es del otro.

Resulta simple, entonces, entender por qué nos representa un tipo que, por cómo se expresa, parece que habla con el chupete puesto; que no alcanza a escapar de su cunita de oro; que no le importó romper todos los juguetes que le daban porque papá ya compraría más, y lo mismo hace con las empresas (que hasta tuvieron que llenarlo de empresas ficticias y fantasmas para que no arruinara las verdaderas). En cierta manera, también acepta que vivir de un salario es más seguro que tomar riesgos (aunque es un salario bastante menos miserable que el de cualquier otro pelandrún), porque, al menos yo, no veo que tome ninguna decisión por cuenta propia, aunque le hagan creer eso. Este tipo es el colmo de la dependencia, y por eso representa a esa clase media que lo votó, aunque su fin último (o el de otros a través de él) sea eliminarla.

De lo particular a lo universal: los que lo rodean son igual de dependientes que él, están igual de subordinados, y por eso saben que si se mandan alguna cagada vendrá Papá Fuerzas de Seguridad a velar por sus bienes; o Papá Medios Monopólicos de Comunicación a ocultar sus fechorías mientras echa culpas y señala con el dedo al vecino de enfrente.

De lo particular a lo universal: esta gente que nos gobierna pertenece a la oligarquía nacional, pero se comporta como clase media universal, y va a esconderse, con la cola entre las patas, bajo de la mesa global a ver si caen algunas migajas antes de que les den un boleo en el orto con las botas recién lustradas. Y porque tienen la absurda idea de que Papá EEUU o Papá Europa o Papá FMI o Papá BM los va a proteger si sacan a pasear el perro. Y ahí andan ahora, gastando una millonada de plata en armamentos que no necesitamos, porque como argentinos y civilizados nos veníamos declarando pacíficos, excepto por ese fatídico episodio de querer recuperar unas islas que son nuestras. Pero la compra de este material bélico por supuesto que no tiene que ver con esto, porque este gobierno ya salió a recibir a los ingleses moviendo la cola y enseñándoles dónde enterró el hueso; incluso ya borró las islas de los mapas de Argentina. Buen perro, buen perro. Según ellos es para combatir el terrorismo, pero sus cerebritos de escuela privada no alcanzan a dilucidar que es todo lo contrario, que ese armamento no sólo es inútil a la hora de combatir el terrorismo sino que funciona como un imán para atraerlo, porque son los terroristas más grandes del mundo quienes nos lo venden. Qué importa si son armamentos viejos y que nos los venden porque ya no sirven, y porque no saben dónde metérselo (igual que con el sobrante de tecnología), total es plata del Estado y eso es mejor que seguir alimentando ñoquis y que los negros estudien, si total los pobres tienen que caer en la educación pública, donde nadie ha hecho nunca contactos con gente importante, con gente como uno. A saber lo que nos ha costado hacer que nuestro malcriado pequeñín saliera haciendo el paripé con dos realezas europeas que sí saben lo que es un verdadero paripé.

Tienen pavor a todo lo que huela a autonomía, le escapan como a un diario enrollado o a una alpargata. Porque la autonomía los hace responsables. Por eso tienen un plan sistemático para reventar todo lo que nos acerque a ser un país soberano. Por eso repudian y reprochan al gobierno anterior, por eso ansían tan vehementemente la revancha. Por eso anhelan que revienten las industrias; para ser niños buenos exportadores de trigo, para que papá nos dé el pan duro que le sobra. Por eso le retiran fondos a la ciencia, para que papá nos haga progresar. Por eso desvalijan lo destinado a la educación pública, para que papá nos eduque, nos aleccione. Por eso saquean la salud pública, para que nos cure papá. Y les jode horrores que haya gente que tenga logros sin la ayuda de papá. Por eso necesitan dependientes que les lustren sus zapatos así ellos dedican la totalidad de su tiempo en lustrar zapatos más grandes; porque esos pequeños lamedores los hacen grandes.

Se estuvo hablando mucho del Indio Solari en estos días. No hablaré sobre lo trágico del recital en Olavarría, pero sí de por qué el Indio les molesta a esta gente (como les molesta cualquier artista con preocupación social que haya tenido el tupé de ganar plata trabajando); les jode que no haya tranzado. Lo primero que hicieron los medios de comunicación fue mostrar la casa donde vivía, como tratando de hacer ver que el Indio no puede representar a toda esa jungla de gentezuela capaz de atravesar un país para verlo. Les jode que haya llegado hasta allí sin un papi protector. Les jode que sea un apólogo de la autonomía (y por eso no les costó meterlo en la bolsa kirchnerista). Les jode que su pedido haya sido que nos cuidemos entre nosotros, porque esos papis, los que aseguran cuidarnos, no son nuestros pues somos huérfanos. De eso hablaba Cristina cuando en su último discurso como presidenta dijo que nos legó el empoderamiento popular. Les jode que existan otros sectores que, cansados de ser globo-dependientes, se organicen en busca de una independencia negada desde el principio (aunque esta gente la niegue desde sus “principios”).

Existe un sector de la clase media que todavía se siente representado. Es el sector que repite la cantilena de haberse roto el culo para llegar hasta donde llegó. Es el sector que no tolera ver que otro, el de al lado, que seguramente estudió en una institución pública, haya obtenido logros parecidos con el culo intacto. Es el sector que entiende que su aporte democrático y republicano es ir a votar cada tanto, para que otro (mejor si es empresario, porque si ellos supieron hacer guita la van a saber hacer con el país… además que no van a robar) los salve… como cuando apuestan a la creencia de un ser superior: para que los salve. Como creyentes no se conforman con haber recibido la existencia, sino que exigen que esa existencia sea como ellos desean que fuese pero sin hacer mucho esfuerzo. No. Ya tenemos la existencia. Ahora salvémonos nosotros.

Lo extraño es que, si es un sector que tanto ansía la dependencia, y aquí está la paradoja, debería también anhelar un Estado más presente, aunque no se dé cuenta todavía que es tan parte del Estado como lo es cualquier otro.

Macri-Gato

(N del E: si bien la analogía con los cánidos sirvió para ilustrar o explicar esta opinión, todos sabemos que MM es gato)

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