Informe de la situación XVI

enero 25, 2017 at 4:31 am (Uno que juega)

Como toda persona que ostenta cierto poder jerárquico, o que está convencida de tenerlo, nuestro Director del blog nos exigió un informe que nunca leerá, o que leerá y no entenderá, o que entenderá y le importará un comino. El motivo, dice, es para hacer un paneo del panorama laboral con el que cuenta después de unas largas y concedidas vacaciones. Cabe informar que lo de vacaciones es un eufemismo para retratar las pocas ganas y la mucha justicia de nuestros colaboradores al negarse a colaborar viendo atrasadas sus remuneraciones. Siguiendo en plan de “sinceramiento” que tan de moda está en nuestros tiempos, conviene aclarar que es un atraso que nos acompaña desde los principios de este blog, de no ser por algunas esporádicas compensaciones como las remeras que sobraron del fallido emprendimiento textil, tal vez por negarse nuestro Director a contratar niños en situación precaria o mano de obra extranjera y esclava, que es lo que hace que un negocio de indumentaria funcione.

ojoLe preocupa a S.R., nuestro emérito Director, la falta de constancia de nuestros colaboradores. No tanto del detective Humberto Gauna, cuyas “tareas humanitarias” en el nordeste de la provincia salteña le impiden esta hazaña. El entrecomillado es nuestro y tiene que ver con que cada vez que nos llega alguna información del mencionado personaje aparece tomando vino y tocando la guitarra junto al curita Elías y el cantautor Errolan, siendo la envidia de Manu Chao, pero nada nos dice, ninguna de esas informaciones, de su contribución a las etnias minoritarias; Gauna hacía mucho que no colaboraba con nosotros.

Como hace mucho también que no lo hace nuestro Licenciado Nolrad Leira. Su último aporte data del 15 de octubre de 2015. Al ser consultado por su desidia, para la elaboración de este informe, nos contestó que “por él, nos fuéramos bien al cuerno”. Nunca deja de sorprendernos su lograda erudición. Al enterarse de la respuesta, nuestro director comentó que no se puede confiar en los académicos. Sin embargo, su última colaboración es bastante posterior al Informe XV, que es el inmediato anterior a este que se escribe y se lee. No decimos con esto que haya sido el último Informe solicitado, pero sí el último concretado.

Teme, más que nada, nuestro Director por la falta de voluntad de nuestros más asiduos colaboradores: el Chango Vergara, Sebastián Irtzuberea y Uno que suscribe. Y más que nada por los primeros, porque Uno, mal que mal, siempre está. Es dable notar que quien venía contribuyendo con mayor frecuencia era Vergara, aunque con unos textitos demasiado radicales para mi gusto, según palabras de nuestro Director. Ninguno cree que las opiniones de nuestro Director pudieran importarle un bledo a Vergara; optamos por ni siquiera consultarlo.

Pero Irtzuberea… Y no es que el trabajo no le deje tiempo… Cualquiera sabe que se dejó de comer las uñas para poder rascarse a dos manos. Lo llamamos. Se encontraba preocupado por una circunstancia que lo envolvió un domingo por la tarde cuando salía del trabajo. Según él, decidió incursionar por un callejón por el que nunca había transitado; no a esa altura, por lo menos. Le causó asombro encontrarse con varios rodados a contramano. Más bien, a él le parecían a contramano, porque todos los autos estacionados apuntaban sus faroles en dirección contraria. Así a lo largo del corredor, siendo que al llegar al tramo del callejón que él conocía pudo corroborar que, en efecto, todos esos vehículos habían circulado en dirección contraria. Y cuando decía “todos”, decía una cantidad ingente, siendo que en ningún momento de su travesía vio un transporte circulando acorde a lo pactado. Pero que lo impactante de la circunstancia era que lo irregular normalizado le recordó el tema principal de su novela más celebrada (novela, aclaremos, que aún no fue publicada, y que tal vez por eso sea tan celebrada). Y que ese hecho singular fue lo que, en realidad, lo impulsó a empezarla. También confesó que desde ese domingo hasta ahora habían pasado más de cinco meses y que había avanzado casi una página. Y lamentó no estar al cien por cien para contribuir con este blog, pero que la experiencia con su celebrada novela (inédita e inescrita) no sólo le probó el cansancio propio del tiempo transcurrido, sino que lo obligó a admitir que su problema vital era la falta de método. Pero que ahora que lo pensaba bien, no era una falta de método sino, más bien, una mutabilidad del mismo, que él poseía un método pero que se veía obligado a reinventarlo a cada rato, haciendo que no llegara nunca a implementarlo del todo ni a terminar de comprenderlo. Y que por eso no sólo no podía terminar su celebrada novela sino que ni siquiera podía empezarla.

Alguno podría pensar que más le conviene a nuestro Director temer por este colaborador, en particular (o por Uno, que nunca falla), que por Otro, en general, pero Ninguno cree que nuestro Director tema por Nadie en particular. El tema es que esta conversación se filtró y llegó a oídos de nuestro Director, cosa que está muy de moda en estos tiempos, siendo que la escucha de conversaciones ajenas y privadas no sólo es inmoral e indiscreto sino que en ciertos niveles resulta ilegal, le pese o no a este país y a otros de igual o mayor envergadura. Inmediatamente buscó asesoramiento jurídico para indagar si la autocomplacencia era motivo de baja laboral, y que en caso contrario tomaría las medidas convenientes aunque tuviera que aplicarlas contra uno de sus colaboradores y contra uno de sus amigos más dilectos. Nadie duda que su amenaza pueda ser real: la amenaza es real en su condición, existe como amenaza. La llevada a cabo, la concreción de la amenaza real pertenece al campo de la ficción, y seguirá allí hasta su concreción, que será cuando pase indefectiblemente al campo de lo real, de lo que terminó por suceder… ¡Vamos… Que Irtzuberea no tendrá que asistir a ningún juzgado a menos que algún amigo imputado y procesado sentimental y patrimonialmente se lo pida!writer

Pero ni al Director ni a Nadie se le ocurre pensar que los antes mencionados son la columna de este blog, porque también está Uno, y hay Alguien que trajo Alguno, y Otro que siempre se suma, y Tal que ayuda a Cual, y Aquel que cuenta una anécdota, y Ninguno se calla… y Quién se queja. (*)

(*) El presente Informe fue redactado menos por la tendencia a la alcahuetería y por la obediencia debida que por las ganas de Uno de volver a reencontrarse con la escritura y con algo de sí mismo.

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