Y no quedó títere con cabeza

abril 18, 2012 at 9:53 pm (Diarios de Motoneta (el Chango Vergara))

Encontrarme con que el Taunus de Gauna no arrancaba, no fue una de las peores noticias con las que me encontré a mi regreso a Barcelona, sobre todo porque días antes había estado viendo el accionar de la policía de Valencia, aunque, como siempre, más parecía ser la Policía de Violencia. Apenas llegué a Barcelona, encontré en un cesto de basura, el diario La Vanguardia del día anterior a mi llegada, es decir del día 11 de abril. No sé si hay algún otro lugar más idóneo para encontrar ese periódico. En la tapa se anunciaba otro triunfo de Barça, el disparo que se había pegado el nieto del rey, que la chiflada ultraderechista de Esperanza Aguirre pedía la devolución de las competencias autonómicas, mientras que el mermo del presidente la corregía aun a su pesar, un velado apoyo a Romney, creo, y que los mercados “seguían castigando a España”. Si nos percatamos que es uno de los diarios de mayor tirada, la cosa espeluzna un poco; debería ser el mayor tirado, el más arrojado a la basura. Bueno, mi costumbre de hacerme mala sangre me llevó a leer la columna de esta tal Rahola, que se titulaba “Grasiento Günter”: la exuberante mordacidad de esta columnista la lleva a un juego de palabras entre un adjetivo de alto tenor craso con el apellido del escritor alemán que días antes había escrito un poema en el que decía que la verdadera amenaza de paz mundial estaba en el gobierno israelí y no en las supuestas armas nucleares de Irán. Mucha gente sabe esto, como también sabe que en Israel no sólo hay judíos. Pero Pilar Rahola no; esta chiquita nuevamente se deja llevar por ese odio al pueblo árabe que es apenas ligeramente menor al que siente Anglada, ese psicópata que basó su campaña electoral en la expulsión de “los moros”, aun los que juegan en el Fútbol Club Barcelona, y decide que decir que Israel es un atentado a la paz mundial es antisemita. ¡Pobrecilla! Un amigo dice que esta minita cumple en La Vanguardia la misma función que cumplían los negros en la Guerra de la Secesión de Estados Unidos: la de ir al frente y tantear el terreno. ¡Pobre Changuita! Tal vez sólo busca promoción, pero para eso ya concurre a programas del corazón y de chismes. Por eso creo que me estoy ensañando con quien no tiene que ser, con una simple escribiente que es funcional a un aparato que sí tiene que ver.

Y a los pocos días sucede lo de Repsol YPF. Y ahí saltan todos los españoles a hacer de eso una causa nacional y a querer declararle la guerra a Argentina, y yo preguntándome con qué medios iban a llegar sus barcos y aviones, si ya no tenían el petróleo que acostumbraban a robarnos. Esa fue la primera reacción, motivada por ese aparato mediático hegemónico y por unos cuantos políticos que un su mesita de luz conservan la foto del generalísimo, ocupando un lugar donde nunca se les ocurriría tener un libro, y mucho menos leerlo. Y es que hábrase visto el atrevimiento de algunos pueblos de reclamar lo que es suyo; ¿es que acaso no se acuerdan lo que les pasó a sus indios? Mientras tanto, el rey, tratando de no caerse por la ingesta etílica, intentaba darle a un animal en peligro de extinción; esto lo logró a medias, puesto que sólo pudo atinarle al animal que, valga la analogía, tiene la fama de una gran memoria, cosa que intentan erradicar en la península ibérica. Pero grita el gallito, y grita asustado porque sabe que pronto va a ser parte del caldo de Europa, e intenta meterse con el ñandú porque piensa que aún es su pollito. Da algo de gracia, pero también mucho de pena. Pocos medios se animaron a no hablar de “expoliación” con la liviandad con la que habló la mayoría. Un diario, que ¡oh, sorpresa! dejó de salir en papel por cuestiones económicas, y permanece en Internet, habló de “recuperación”. Son pocos los que se animaron a reconocer la justicia de este hecho. Da pena que medios y políticos subestimen así a sus ciudadanos. Pero también da pena que los ciudadanos no se animen y ni siquiera hagan el esfuerzo de contrarrestar la información que reciben, que sigan pensando que Repsol es España. Algunos se animan a reconocer eso pero sólo de la boca para afuera, porque se nota que por dentro les corroe su ancestral colonialismo, y a la vez que hablan de que eso es una corporación que en nada ayuda a los españoles, se las ingenian para sacar esa palabrita que siempre suena en boca de la “civilización” europea: populismo. Lo de las Malvinas: populismo; lo de Repsol: populismo; la Asignación Universal por Hijo: populismo; hacer que el FMI no intervenga en las políticas de una Nación: populismo; juzgar a todos los hijos de puta que asesinaron, violaron, secuestraron, y que además arruinaron un país en pos del libre mercado: populismo. ¿Es que ya nadie se anima a hablar de soberanía? Y no, porque con sus “mercadismos”, “financierismos” y “empresarismos” se han olvidado de lo que esa palabra significa.

Ahora el Gobierno español planea una “respuesta adecuada”… si tienen el culo lleno de preguntas, qué respuesta adecuada pueden dar. Y ahí van un montón de ciudadanos, ¡pobres changuitos!, con la sangre en el ojo, repartiendo y repitiendo que Argentina no tiene medios para la explotación de hidrocarburos, y que “para eso le quitaron Repsol a los españoles, para dárselo a los chinos”, y blablabla, masticando rencor. Lo que no saben esos ciudadanos es que Repsol ya les había sido arrebatado a los españoles, y por los mismos españoles, además, esos que no defienden más bandera que la del dinero. Quizá no me hubiera extrañado demasiado escuchar este tipo de discurso en cualquier lugar de Castilla, pero escucharlo de bocas que después se presumen catalanistas, me dio mucha tristeza: como si no supieran o no viviesen un colonialismo predador y rapiñero… No sé, otra vez ese doble discurso tan particular, ese apostar mitad a rojo, mitad a negro. Un conocido vasco me vio de lejos y lo primero que atinó a hacer fue levantarme el pulgar en señal de aprobación, como si el vasco sí supiera lo que son los carroñeros.

Sé que estoy siendo algo injusto con muchos catalanes que se animaron a salirse de la imposición mediática y derechista, y que en pocos medios dejaron sus notas y sus comentarios a favor de la recuperación de los yacimientos por parte de Argentina. Y también con muchos de Castilla (escuchando Radio 3, en un programa, oí a varios ciudadanos mostrar su apoyo a la política argentina), pero me ha tocado encontrarme con un montón de los otros, que ahora desean fehacientemente estatizar a Messi. Me he negado a entablar cualquier tipo de conversación con estos últimos porque me di cuenta que no están dispuestos a salir de su inopia; parecen felices ahí, y yo no soy quién para sacarlos. Aparte que me parece una tarea más monumental que matar una ballena a chancletazos.

(Interrupción publicitaria de la redacción: Si el Gobierno español llegara a alcanzar los dos dedos de cerebro necesarios para notar que no le conviene dejar de negociar con Argentina, y por extensión, con latinoamérica, tenemos un gran negocio: ustedes nos devuelven Telefónica, Endesa, y se llevan a su país BBVA y Santander, y nosotros le damos tres botellas de un vino de calidad y cinco pares de chancletas para que su rey pueda hundirse en las aguas de cualquiera de las costas de América, a elección, en búsqueda de su cetáceo. También se incluyen las costas de las Islas Malvinas. Y si además reparan la mitad de la flota de aviones que arrasaron y dejaron hechos mierda, le facilitamos la tarea al monarca y en otoño lo llevamos de paseo por la Península de Valdés, donde las ballenas nadan muy cerca de las barcas, y su alteza casi ni tendría que mojarse, que tal y como están las cosas, no conviene.)

Proponemos al supuesto lector encontrar UNA foto de este señor donde se pueda apreciar al menos un atisbo de inteligencia.

No son todos, repito, pero ahí están, un montón de españoles empuñando una espada roma y herrumbrada, equivocando el enemigo, defendiendo al empresariado y presumiendo de socialismo, engañados y distraídos, olvidando que les están recortando en sanidad y educación, que están esclavizándolos con fines mercantiles, destruyendo lenguas y culturas internas, y que están muy cerca, todos, de pasar a ser dominio de una teutónica megalómana y avasalladora que los va a despojar de su virginidad anal, siendo más bananeros que cualquier país latinoamericano o ecuatorial. Pero tranquilos: ahora pueden ampararse en sus triunfos futbolísticos y tenísticos. ¡A gozar con la pija ajena!

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