Lección de Química

diciembre 30, 2008 at 8:31 pm (Uno que cuenta)

“Porque te miro y muero y peor que muero si no te miro, amor, si no te miro”
Benedetti

¡Ah, leal boticario, tus drogas son rápidas!, decía Romeo junto al cuerpo inerte de su amada, después de beber el veneno. Otro brebaje llevó a Tristrán e Isolda hacia un amor prohibido, puesto que ella dio su mano al rey de Cornualles por convenciones e intereses, como era común en la época. Su madre había preparado una poción que los jóvenes tomaron por equivocación y se enamoraron para siempre, cuando ella debía tomarla con el rey; para curarse de una herida de muerte, Tristán había llegado hasta su amada. La fatalidad hace que los cuatro personajes mueran de amor. Tanto muerte como pociones iban a la par de las historias de amor. (La inmortalidad de Drácula ¿se debía a la sangre o a la convicción de volver a encontrar a Mina?). Ya en los votos nupciales prometemos un amor eterno hasta que la muerte nos separe y nos adentre en otro eterno.
Tanto muerte como amor son un pasaje hacia otra vida, nos aproximan a lo sublime y trascendental, nos brindan esa sensación de vértigo y nos liberan.
Tal vez no hagan falta ni químicos ni matrimonios; tan sólo un amor que se extienda por las venas y actúe rápido como un veneno; no hay tragedia si Uno encuentra una bella Isolda que sane sus heridas de muerte y puede decir, antes de suspirar o de expirar: con un beso muero…

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